Veracruz 2014, ¿podemos perder?

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LA HABANA. Apenas resta una semana para que concluyan los XXII Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz 2014, y a estas alturas ya han sido repartidos 248 juegos de medallas y 15 disciplinas deportivas han bajado sus cortinas. Sin embargo, lo más interesante es que Cuba, máximo dominador de estos certámenes regionales, está en el segundo escaño del medallero general.

Tampoco es cuestión de alarma, escasos cinco títulos separan al cierre de la primera semana a Cuba de México en la tabla por países, diferencia poco apreciable y por debajo de los cálculos de los organizadores, quienes previeron poner distancia —y presión— en las primeras jornadas, algo que no dependía únicamente de ellos y que, evidentemente, no consiguieron.

Aun así, los cubanos no están acostumbrados a la segunda plaza. De hecho, para los cubanos en el deporte solo existe un color en las medallas. Ello no resulta extraño si entendemos que la isla ha dominado los juegos múltiples de la región en los últimos 44 años, a partir de que sus atletas se alzaran con 98 metales dorados en la cita de 1970. Desde entonces solo en dos ocasiones (2002 y 2010), y por la ausencia de Cuba a la justa, México ascendió a la cima del medallero general.

Revisar las cosechas por países arroja que, por espacio de 24 años y seis citas centrocaribeñas, Cuba ganó los JCC con ventaja de —al menos— 60 títulos, llegando a ser de 161 en la edición de Ponce’93 (227 por 66 los mexicanos). Quizás por eso algunos no comprendan por qué, cuando apenas restan siete días para el fin de los juegos, Cuba sea segunda.

¿El fin de una era?

No se trata solo de un descenso en el nivel competitivo del deporte cubano, un descenso que sería necedad negar. No se trata, en último caso, de un problema de generaciones o de preparación, y sí está muy relacionado con el evidente ascenso del deporte en un área geográfica que ya no volverá a ser la misma que hace cuatro décadas.

Actualmente no se trata solo de México (indiscutible potencia deportiva) o Venezuela, o Colombia; y en eso sí Cuba tiene parte de responsabilidad. Baste con revisar las nóminas de algunos países, para constatar que varios de sus entrenadores o atletas han nacido en la mayor de las Antillas.

Dayma Beltrán y Alfonso Cárdenas son los entrenadores de los equipos nacionales de judo en México, ambos son cubanos, situación que se repite con la presencia de Alexis Gago como parte del grupo de dirección del plantel dominicano. Además, por solo citar otro ejemplo, el equipo de boxeo guatemalteco cuenta con la experiencia del también cubano Julio González, quien funge como jefe del cuerpo de entrenadores.

En el caso de los atletas, y sin haber comenzado alguno de los más prolíficos, encontraremos que tres cubanos subieron a los tatamis de Veracruz representando a otras tierras. Tales son los casos de Ramón Pileta (+100 Kg), quien con 37 años de edad obtuvo uno de los tres bronces que posee hasta el momento Honduras; Kenia Rodríguez, exintegrante de la armada cubana de judo (f) y quinto puesto de estos JCC a sus 41 abriles por Costa Rica; aunque sin duda destaca la participación del joven Isao Cárdenas (hijo de Alfonso) y quien en la presente edición de los juegos consiguió su segunda medalla de oro en estas lides en la división de los 90 Kg, justamente frente al representante de nuestro país.

Por si fuese poco, tras los nombres más encumbrados está la labor en la base de cientos de colaboradores deportivos anónimos, que desde la experiencia cubana han impartido conocimientos entre la generación deportiva que hoy vemos subir a los escenarios de competencia.

Se ha tratado esto último de una política del Estado cubano, que en la última década ha enviado —mediante contratos de trabajo manejados por Cubadeportes— a sus entrenadores a buena parte del área centroamericana. No en balde, varios han sido los deportes que han tomado un renacer en estos países.

Súmele a ello que el deporte se ha convertido en un fenómeno de proporciones gigantescas en esta inmensa aldea que llamamos planeta, y muchos de los atletas que hoy vemos participar en los JCC ven acción en ligas profesionales dentro o fuera de sus países, lo cual incrementa significativamente su experiencia y nivel competitivo, a la vez que les posibilita conocer de antemano a varios de sus futuros oponentes.

guillermo alfredo torres

La posibilidad de ceder

México declaró su intención de retener la corona obtenida en Mayagüez 2010. Con ese objetivo se lanzaron a la organización de sus cuartos JCC, contando con la presencia de buena parte de sus principales deportistas y la delegación más numerosa del evento.

En realidad la apuesta por la victoria de los aztecas no es descabellada, pues sus atletas —desde el inicio— tenían la ventaja de contender en todas las pruebas, a diferencia de los cubanos quienes no estarían presentes en 108 de ellas. Además, su condición de actuales campeones y el evidente desarrollo alcanzado en el último lustro en varias disciplinas, sumado a la resistencia ofrecida a la delegación cubana en 2006 (cuando México quedó a 32 títulos de Cuba), son argumentos sólidos para sustentar sus aspiraciones.

Mas, tales cálculos se basaban, principalmente, en la diferencia que podrían obtener durante las jornadas iniciales, pues a partir de este lunes comienzan las pruebas más productivas para los cubanos.

Boxeo, luchas, atletismo y remos deben ser las locomotoras de la comitiva cubana, al sumar entre ellas sobre las 40 preseas doradas, según estimaciones realizadas por la prensa nacional cubana previo inicio del certamen. Aunque no se descartan otras disciplinas que deben aumentar la cosecha hasta rondar las 60 coronas en esta última semana.

A juzgar por esos mismos cálculos, basados siempre en predicciones realizadas por el INDER en base a resultados de la última etapa y el conocimiento del nivel en esta área geográfica, la cima del medallero en Veracruz debería asegurarse al menos con 120 títulos, de los cuales ya Cuba acumula la mitad.

Sin embargo, la pelea por comandar el medallero sigue intacta, y para salir airosos los cubanos deberán asegurar cada una de las disciplinas en las que son amplios favoritos, especialmente porque los anfitriones seguirán acumulando oros en las pruebas relacionadas con la gimnasia rítmica, clavados, equitación, squash y velas.

Cuba debe vencer en la porfía, pero Veracruz será, por amplio margen, la competencia más compleja que se haya enfrentado en la historia de los JCC, y retornar al trono de estos eventos requerirá de una ajustada maquinaria capaz de aprovechar al máximo cada oportunidad de medallas. Cualquier otra ecuación podría conducir al fracaso.

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