Embarcaciones de EEUU llegan a Cuba en regata Havana Challenge

Regata-Cuba

Un centenar de estadounidenses en unas veinte embarcaciones arribaron a La Habana procedentes de Cayo Hueso (Florida) como parte de la regata “Havana Challenge”, la primera en quince años que recibe autorización del Gobierno de EEUU para participar en un evento náutico con Cuba.

Las embarcaciones salieron en la mañana de este sábado de Cayo Hueso y tres del tipo Hobbie Cats−16 fueron las primeras en comenzar a llegar al Club Náutico Internacional “Hemingway” de La Habana a partir de las 18:10 hora local, según constató EFE. Sigue leyendo

Estrella de la TV norteamericana participa en restauración de Museo Hemingway en Cuba

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Por Andrew Cotto, de Men’s Journal

Bob Vila es un icono de la televisión estadounidense. Durante casi 30 años fue anfitrión de programas –This Old House, Home Again, Restore America- que ayudaban a la audiencia a restaurar sus casas, convirtió esta tarea en un pasatiempo nacional, e hizo de la industria artesanal un gran negocio. Lo que mucha gente no sabe es la forma en que ha aprovechado sus conocimientos para la preservación de la arquitectura. Vila ha trabajado con las organizaciones Peace Corps y Habitat for Humanity, pero su proyecto actual lo lleva a colaborar con el gobierno cubano para preservar el patrimonio de Ernest Hemingway.

Vila se ha involucrado profundamente en la restauración de la Finca Vigía, la casa ricamente decorada en Cuba que Ernest Hemingway compró a principios de los años cuarenta, después de casarse con Martha Gellhorn, su tercera esposa. Allí Hemingway terminó Por quién doblan las campanas y escribió El viejo y el mar, y la finca fue convertida en Museo tras el suicidio del escritor. Trabajar en la casa y sus alrededores ha dado a Vila la oportunidad para pasar tiempo en la isla, estar en contacto con sus raíces cubanas, y volver a descubrir algunos de los tesoros olvidados de Papa.

¿Cómo te involucraste en el esfuerzo de restaurar la Finca Vigía?
Me involucré con la Fundación Finca Vigía hace unos ocho años después de haber tenido una larga conversación con una buena amiga en Cambridge que, como yo, se desconectó de sus raíces cubanas durante décadas. La última vez que visité la isla fue en 1958 cuando tenía 12 años de edad. Ella me explicó el impacto que tuvo su primera visita a esta casa y por qué se había enamorado del lugar, la gente y la cultura. Me invitaron a formar parte de este proyecto y así se produjo mi primer viaje a Cuba como un experto en construcción. Sigue leyendo