¿EL SAN LÁZARO CUBANO VS. TRUMP?

Por: nuevodebatecuba

Hace 3 años, un 17 de diciembre el mundo se levantaba atónito ante la noticia de que dos pares históricamente irreconciliables, -y antagónicos tanto en la práctica como en el imaginario colectivo internacional- salieran a la luz pública y anunciasen un “proceso de normalización de relaciones”: la Cuba de los Castro y los Estados Unidos de Obama.

Todo ello ocurría un 17 de diciembre, lo cual bastaba para sumarle al impactante hecho connotaciones mágico-religiosas a nivel popular en Cuba, pues el día coincidía con la festividad de San Lázaro, “el santo de los milagros y las dádivas generosas en problemas de salud incurables” y de “respuesta certera” a plegarias de prosperidad personal y familiar luego del cabal cumplimiento de las promesas por parte de sus fieles.
Se trata de un santo que sorprendentemente goza de una extraordinaria devoción en la Cuba “laica y marxista-leninista” y cuyo origen, si bien se menciona en la Biblia, se ha visto revestido de singulares matices por el profundo proceso de mestizaje ético, cultural y religioso que formó la idiosincrasia cubana. Fue esa peculiar simbiosis, la que posibilitó que por alguna extraña razón los esclavos africanos identificaran al San Lázaro resucitado por Jesús y al Lázaro de la parábola bíblica del mendigo de las llagas rodeado de perros que mereció ir al Cielo luego del sufrimiento (ambos reflejados en la Biblia traída por los conquistadores españoles), con Babalú Ayé, orisha del panteón yoruba.

La Cuba de los Castro y los Estados Unidos de Obama sentados a la mesa negociando, sin necesidad de coincidir con una festividad del santoral cristiano o yoruba ni la mediación del Papa Francisco, era de por sí un hecho “milagroso”. Por aquel entonces, eran en extremo interesantes las impresiones sobre estas circunstancias de una conocida mía cubana, Bárbara de la Caridad, pero a quien todos llamamos cariñosamente “Barbarita” pese a sus voluptuosos 46 años. Ella es un “mujerón” de esos que le hace honor a los clichés internacionales en torno a la imagen y la personalidad de los cubanos: mulata de los pies a la cabeza, ama de casa, negociante consumada, ruidosa y sumamente dicharachera- me sorprendía en aquel momento con su respuesta, pues resultaba curioso cómo le agradecía este hecho a su santo y no a “su gobierno” ni a los mediadores internacionales.

No veía en este hecho “una victoria cubana” como se apresuraron a llamarla algunos representantes de la extrema izquierda nacional y latinoamericana, de una Cuba firme en “sus principios” luego de más de 50 años; tampoco lo veía como “una derrota” según los de derecha- sin que se le arrancasen las necesarias concesiones al régimen de los Castro en materia de derechos humanos y democracia. Para mi amiga Barbarita era sencillamente el tácito reconocimiento de que los tiempos habían cambiado y que “alguien” le había metido algo de sentido común “en la sesera” a ambos lados.

Por eso, ella corría a agradecerle a San Lázaro y de paso a la Virgencita de la Caridad del Cobre, Patrona de los Cubanos, pues “segurito también había intercedido con su gracia divina” y “ahora sí”, -me decía- “ahora sí vienen tiempos de prosperidad”. “Le voy alquilar las habitaciones de mi casa a los americanos, pues a ellos sí vale la pena alquilarles pues no son tan tacaños como otros turistas, y la paladar de mi cuñada en Centrohabana va a despuntar bien pa’arriba y mi hijo que es botero también va mejorar con los viajes al aeropuerto de los estadounidenses… y voy a ir a ver a mis sobrinos a Miami cuantas veces quiera…y en cuanto el Ferry empiece a dar los viajes de Florida a La Habana también mejoraremos…” etc.

Hoy, tres años después esas ensoñaciones de esa ama de casa cubana y sus pequeños negocios privados, han visto nuevamente congeladas de forma dramática sus posibilidades de realización. El milagro de San Lázaro ha chocado con una nueva circunstancia: Trump y su equipo de consejeros cubanoamericanos.

El proceso de acercamiento entre Cuba y EE.UU iniciado hace tres años con la administración de Obama lleva una tendencia de retroceso, sobre todo por la presión que los políticos anticubanos como Marco Rubio, Mario Díaz-Balart, Carlos Curbelo y Ted Cruz ejercen sobre Donald Trump y su equipo de asesores.
El futuro de las relaciones bilaterales no debería estar sometido a la capacidad de manipulación de congresistas cubanoamericanos que abogan por la ruptura del vínculo entre ambas naciones, esgrimiendo para ello, los mismos argumentos de la política de la Guerra Fría: la imperiosa necesidad de derrocar el régimen de los Castro y de ayudar al verdadero pueblo de Cuba.

“¿Ayudar a quién?”- dice a voz en grito Barbarita que ve implicaciones directas en sus pequeños negocios privados, que han sabido como ella misma dice, “jugarle cabeza al sistema estatal cubano”. Ella no entiende, ni quiere entender de política, ni de derecha ni de izquierda. Ella no entiende, ni quiere verse obligada a lidiar cotidianamente con ideologías antagónicas que no terminan de ponerse de acuerdo más de medio siglo después. Ella sólo entiende de “estar en la lucha” como le dicen en la Isla a la tragedia cotidiana de buscar alternativas a las carencias y al desabastecimiento nacional: entiende de “cómo hacer malabares con un sueldo bajito para alimentar a sus pollitos”, entiende de “ponerse creativa” para conseguir billetes “de los duros, de los que sí valen”, -enfatiza-, “y llevarlos a la familia, pues fuera de eso nada más importa…”

Y es que el emergente sector privado cubano (el llamado cuentapropista) se perfila como el gran perdedor con el enfriamiento de las relaciones entre ambas naciones. Este hospedó, alimentó y transportó una parte significativa de los más de 300 000 estadounidenses que han viajado a Cuba en el año 2017. Sucede también que con el recrudecimiento de las medidas económicas contra el régimen cubano, los emprendedores privados directamente relacionados al turismo, pudieran dejar de ganar hasta 21 millones de dólares cuando concluya el año.

Con el endurecimiento de la política hacia Cuba, Trump, no sólo choca con los intereses de pequeños y medianos emprendedores privados cubanos, como los de esa devota de San Lázaro que espera fervientemente oportunidades de negocios, -choca también con intereses de actores importantes como AIRBNB (novena compañía estadounidense en ingresos por movimiento de turistas), por sólo citar un ejemplo sin mencionar compañías de cruceros, agricultores, productores de lácteos, y ámbitos como los de la construcción y bienes raíces, o el propio sector de la biotecnología (donde, a pesar de muchos, nos guste o no, Cuba tiene “una muy mano de cartas” en este partido internacional para atender enfermedades preocupantes a nivel mundial como la diabetes, el cáncer de pulmón…etc.).

Para Barbarita, ya no se trata de quién tiene el mejor concepto de “respeto a la soberanía nacional y a la autodeterminación sin injerencia”, o de la mejor definición de “derechos humanos y democracia”, son discursos hermosos de ambos lados y verdaderos, pero ninguno, dice, en ese enfrentamiento interminable por más de 50 años, “acaba de resolver y de poner el plato de comida a la mesa”. “Ya no se trata, -continúa esforzándose en poner cara de mujer sabia- “de quién hace concesiones a quién, sino de pura hipocresía…, “es – me dice- como la famosa serie de televisión que ve mi hijo, un puro Juego de Tronos de ambos lados, que pagan los bolsillos de los cubanitos de a pie”.
Y es imposible no sonreír y hasta respetar semejante analogía, pues si se revisa la blogósfera y hasta los medios de prensa internacionales de ambos lados en estos tres años se encuentran hechos que validan tal conclusión popular.

El propio Nuevo Herald señalaba por el año 2014 en la Web, la hipocresía de cuando los funcionarios electos en EE.UU establecían diferentes normas para sí mientras limitaban los derechos constitucionales del resto de los estadounidenses. El caso que se citaba como ejemplo penoso era el de viaje a China de los asistentes del senador Marco Rubio y la congresista Ileana Ros-Lehtinen, patrocinado por el Estado-partido comunista. Y se recordaba cómo durante décadas, los legisladores cubanoamericanos se han opuesto a los viajes a Cuba y amonestado ferozmente a cualquier colega o sus asistentes que lo haya hecho buscando información o para dialogar con el gobierno. Rubio y Ros-Lehtinen han hecho del tema de no viajar a países comunistas una prueba de integridad política y de fidelidad a los derechos humanos. Rubio ha dicho en el Senado que cada dólar que se gasta en un viaje a un país comunista financia directamente la represión. Cada dólar, excepto los gastados por sus asistentes en la Gran Muralla y Tiananmen mientras escuchaban los méritos del presidente Mao.

Mientras que ese grupo de congresistas y funcionarios anticubanos continúa predicando sus políticas anti-Castro, y siguen restringiendo el derecho de los estadounidenses a viajar, incurren en el mismo error que combaten en Cuba bajo las banderas de la “ausencia de libertad y de derechos humanos plenos”. Obligan a los norteamericanos a actuar “bien a lo cubano” a “jugarle cabeza al sistema” al ponerlos a manejar con suma astucia 12 categorías de viaje que les permiten saltarse el veto turístico a Cuba.

Y resulta entonces en extremo simpático el hecho de cómo dos pueblos han aprendido “a jugársela” a dos posturas obsoletas, y aislacionistas de la Guerra fría, inoperantes en el mundo globalmente conectado del siglo XXI.
Por otro lado, a Raúl Castro, “el sobreviviente”, puede acusársele de muchos errores, quizás de prepotencia y de autoritarismo al no ceder ni un ápice en aspectos que sin duda permitirían una sociedad cubana más libre…; y quizás de también de hipocresía, pues si bien el Bloqueo norteamericano, como lo llaman en la Isla, o el Embargo como lo denomina su contrapartida estadounidense, ha incidido mucho, sí…, también lo han hecho los muchos años de mala administración cubana y de despilfarro de los escasos recursos “en nombre de la solidaridad con pueblos hermanos”, problemas que se escudan de manera oportunista bajo la sombra del demonizado Bloqueo, y que han demeritado la calidad de los servicios de educación y salud pública en la Isla.

Sin embargo, nadie puede negarle a Raúl Castro el haber dado un paso necesario: el de haber cambiado el discurso, las prioridades -y el lenguaje- de arenga revolucionaria a desarrollo económico. Eso es algo que hasta sus acérrimos detractores hoy reconocen.

Definitivamente, son otros los tiempos en Cuba y otra la generación, que piensa y actúa y tiene prioridades diferentes. Ya no corren los tiempos en que hacer negocios en Cuba con un yanqui imperialista, era para el comunista como “venderle el alma al Diablo”. Se trata de una generación que piensa como dice en una de sus últimas canciones el popular dúo de cantautores cubanos Buena Fé: “El Diablo no tiene la razón pero conviene escuchar lo que tiene que decir”.

Es ahí precisamente donde Donald Trump y los congresistas y demás políticos anticubanos pierden la batalla, dado que innegablemente pierden tres ases importantes: TIEMPO, OPORTUNIDAD POLÍTICA Y DINERO. Como dice mi amiga cubana, “Si lo que quieren es ayudar al verdadero pueblo de Cuba y acabar con los Castro están dando una metida de pata de P…” (Los que conocen a los cubanos saben las implicaciones y el verdadero sentido de la popular palabrita y de esa expresión callejera, las cuales se revisten de mucha razón en este contexto.)

La administración de Donald Trump, está perdiendo TIEMPO Y OPORTUNIDAD POLÍTICA, pues “los históricos” están dejando el poder en Cuba, y la nueva generación tiene oídos receptivos a argumentos de cambio, de construcción de una Cuba nueva. Como ha señalado con pericia la blogosfera en más de una ocasión, los verdaderos izquierdistas en Cuba están más preocupados por la corrupción, el autoritarismo, la falta de transparencia y las ineficiencias en casa que en derrotar al capitalismo extranjero, que paga mejores salarios que el estado socialista.

Pero, el camino para el cambio en Cuba no puede ser el ya trillado: retroceder a las políticas de la Guerra Fría con Cuba obvia el impacto que tiene en las relaciones de EE.UU con el resto de América Latina, sus aliados y el resto del mundo, con ello se provoca su propio aislamiento; y obvia además la capacidad de “aguante” de Cuba bajo condiciones económicas impensables, los años 90 y más de cincuenta años bajo un mismo “gobierno” son una prueba directa de ello.

Por otro lado, como han señalado varias voces de la blogósfera, no cabe dudas de que un final súbito del Embargo, expondría a la sociedad cubana y a sus élites a una influencia directa de EE.UU a través de los intercambios comerciales, académicos, educativos, culturales, y del propio turismo, exponiendo así de manera natural, las propias carencias y contradicciones internas del sistema cubano.

La administración de Donald Trump está perdiendo también OPORTUNIDAD Y DINERO. Los congresistas cubanoamericanos tratando de ahogar al régimen cubano impiden las inversiones de empresas norteamericanas, dejando libre el mercado cubano en manos de otros competidores asiáticos y europeos, que son sin dudas más preocupantes que un puñado de políticos cubanos aferrándose al poder. Tal pareciera que Donald Trump está actuando contra los intereses de hombres de negocios como él y contra la esencia de su sistema, potencia mundial, que se sostiene en la libertad de comercio y del capital, ello, sin contar, que a la par restringe la libertad de viaje de los norteamericanos.
“¡Qué lástima!” -decía mi amiga Barbarita- “pero los cubanos sobreviremos a lo que sea: sobrevivimos a los 90’, sobreviviremos a cualquier apellido y a cualquier ideología, sea la que sea…hemos dado pruebas de eso”, -me añade riendo… “Y si no es con turistas norteamericanos en mi negocio con otros será, pues Cuba tiene mucho que ofrecer, no sólo mulatas, tabaco y ron”, -dice con una lascivia que sólo una cubana puede ponerle a una sencilla expresión…
“Mientras, -termina diciéndome- seguiré rezándole a mi San Lázaro por el sentido común que necesitan ambos lados, para que las decisiones políticas y económicas que vienen, estén hechas más de porvenir que de pasado…”

 

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s