Discurso del presidente Raúl Castro en la apertura del VII Congreso del Partido

Discurso del presidente Raúl Castro en la apertura del VII Congreso del Partido

Compañeras y compañeros:

Damos inicio a las sesiones del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), cuando se cumple el 55 aniversario de la proclamación por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, del carácter socialista de la revolución, el 16 de abril de 1961, en la despedida del duelo de las víctimas de los bombardeos a las bases aéreas el día anterior, preludio de la invasión mercenaria por Playa Girón, organizada por el gobierno de Estados Unidos, y que fue derrotada en menos de 72 horas, gracias a las acciones previas acometidas por la seguridad del estado y el coraje de los combatientes del ejército rebelde, policías y milicianos que por primera vez lucharon defendiendo el socialismo bajo el mando directo de Fidel.

Nos reunimos hoy, a los cinco años exactos del anterior Congreso, con lo cual damos cumplimiento al objetivo de trabajo No 17, aprobado por la Primera Conferencia Nacional del PCC, que estableció mantener la periodicidad fijada en los estatutos para la celebración de los Congresos del PCC, salvo la amenaza de guerra, desastres naturales y otras situaciones excepcionales.

El séptimo Congreso, órgano supremo de la organización partidista, cuenta con la participación de 1000 delegados propuestos desde la base y electos democráticamente, que representan a más de 670 mil militantes, integrados en aproximadamente 54 500 núcleos. Como podrá apreciarse, ha disminuido la militancia de nuestro Partido, lo que está influencia por negativa dinámica demográfica que afrontamos, el efecto de una política restrictiva de crecimiento desde el año 2004, y las insuficiencias propias en el trabajo de captación, retención y motivación del potencial de militante. Cierto es también que en los último años se ha logrado frenar esta tendencia.

En el período transcurrido se ha venido aplicando lo establecido en el objetivo No. 18 de la Primera Conferencia Nacional, de efectuar, como mínimo, dos plenos del Comité Central (CC) al año, donde se analiza la marcha del proceso de implementación de los lineamientos, el cumplimiento del plan de la economía y el presupuesto de los propios objetivos señalados.

En las sesiones ordinarias de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), órgano supremo del poder del estado, se han debatido igualmente dos veces a año la ejecución del Plan de la Economía y el cumplimiento de los lineamientos.

Arribamos al VII Congreso con la presentación de cuatro importantes proyectos de documentos rectores, en varios de los cuales se comenzó a trabajar prácticamente al concluir el VI Congreso de la organización. Estos son:

1. Reseña de la evaluación de la economía en el quinquenio 2011-2015. Informe sobre los resultados de la implementación de los lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución. Actualización de los lineamientos para el período 2016-2021.

2. Bases de Plan de Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030. Propuesta de visión de la nación. Ejes y sectores estratégicos

3. Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista.

4. Trabajo del partido. Incumplimiento de los objetivos aprobados en la Primera Conferencia Nacional y de las directrices del Primer Secretario del Comité Central.

Son documentos abarcadores y de gran complejidad que marcarán el rumbo del proceso revolucionario cubano, del partido y la sociedad hacia el futuro en la construcción de un socialismo próspero y sostenible.

Están estrechamente vinculados entre sí, y debemos enfocarlos no como una obra totalmente terminada, ni con un prisma estático o dogmático, sino que tras los debates en este evento, tal y como lo hicimos a partir del VI Congreso, serán sometidos a evaluaciones periódicas, donde predomine una visión dinámica de estos documentos programáticos.

A diferencia del Congreso anterior, cuando la propuesta de los lineamientos fue sometida previamente a amplia consulta con la militancia del Partido, la Juventud Comunista y el pueblo en general, y posterior a su aprobación en ese evento, se refrendó por la ANPP, en esta ocasión no se realizó ese proceso, considerando que se trata de la confirmación y continuidad de la línea acordada hace 5 años en cuanto a la actualización de nuestro modelo económico y social.

Los cuatro proyectos enumerados, que se presentan a este evento, son resultado de una elaboración colectiva con la participación de profesores universitarios, académicos, investigadores de las ciencias económicas y sociales y funcionarios del gobierno y el Partido. Para su análisis en las respectivas comisiones, fueron debatidos en dos plenos del CC del PCC en los meses de diciembre y enero pasados, proceso que aportó más de 900 opiniones y sugerencias que conllevaron a la elaboración de una nueva versión para someterla al criterio de los delegados al Congreso. En reuniones en todas las provincias a inicios de marzo, con la contribución de más de 3500 invitados, en representación de los diferentes sectores de la sociedad, incluidos todos los diputados de la ANPP, con cuyas intervenciones y propuestas, que superaron la cifra de 8800, se preparó la versión final.

Es la primera vez que presentamos en un Congreso del PCC el tema de la conceptualización, que recoge las bases teóricas y las características esenciales de modelo económico y social al que aspiramos, como resultado del proceso de actualización. A lo largo de estos cinco años se elaboraron ocho versiones de la conceptualización, que fueron analizadas sucesivamente, primero en las reuniones de la comisión del Buró Político para el control de la implementación de los acuerdos del VI Congreso, y posteriormente en el Buró Político y los plenos del CC, con la participación del Consejo de Ministros.

Por su parte, el proyecto relacionado con las bases del Plan Nacional de Desarrollo hasta el 2030 es fruto de la labor realizada desde hace 4 años por académicos y especialistas de los organismos del gobierno y de la Comisión Permanente para la implementación y desarrollo. Aborda un asunto de alcance trascendental, cuya gran complejidad técnica no nos permitió llegar al Congreso con el Plan Nacional de Desarrollo hasta el 2030 terminado, como era el propósito inicial, sino que se presentan sus bases. O sea, la visión de la nación y los ejes y sectores estratégicos, lo cual nos proporciona una formidable herramienta para continuar trabajando hasta su conclusión, que esperamos alcanzar en el año 2017.

Hemos concebido que ambos documentos, es decir, la Conceptualización… y las Bases del Plan Nacional de Desarrollo…, luego de su análisis en el Congreso, sean debatidos democráticamente por la militancia del PCC y la Juventud Comunista, representantes de las organizaciones de masas y de amplios sectores de la sociedad, con el propósito de enriquecerlos y perfeccionarlos. Con ese fin solicitamos al Congreso que faculte al CC que sea electo para introducir las modificaciones que resulten del proceso de consulta y su aprobación definitiva, incluyendo los ajustes pertinentes a los lineamientos, que se aprueben en este evento.

Desde la aprobación de los lineamientos por el pasado Congreso, nos quedaba claro que el proceso de su implementación no constituiría un camino fácil, libre de obstáculos y contradicciones, así como que las transformaciones fundamentales requeridas para la actualización del modelo nos tomaría más de un quinquenio. La práctica ha confirmado la justeza de aquella apreciación. Hemos continuado avanzando con paso seguro, sin prisas pero sin pausas, o sea, con la gradualidad e integralidad necesarias para alcanzar el éxito.

El obstáculo fundamental que hemos enfrentado, tal y como lo previmos, es el lastre de una mentalidad obsoleta que conforma una actitud de inercia, o de ausencia de confianza en el futuro. No han faltado, como era lógico esperar, sentimientos de nostalgia hacia otros momentos menos complejos del proceso revolucionario, cuando existía la Unión Soviética y el Campo Socialista. En el otro extremo han estado presentes aspiraciones enmascaradas de restauración del capitalismo como solución a nuestros problemas.

Pese a ello se ha trabajado con sistematicidad e intensidad en la implementación de los lineamientos, habiéndose implantado totalmente el 21 % de los 313 aprobados. Se encuentran en la fase de implementación el 77 % de ellos, mientras que no se han iniciado en el 2 %. Estas cifras no logran mostrar con toda claridad cuánto se ha trabajado y avanzado en el proceso, que no es poco ni mucho menos, y se encuentran sus reflejos en la aprobación de 130 políticas, y de emisión de 344 nuevas normas legales de diferentes rangos, la modificación de 55 y la derogación 684. Sin embargo, la lenta puesta en práctica de las regulaciones jurídicas, y su asimilación sobre todo, ha dilatado la implementación de las políticas aprobadas.

Como resultado de la labor realizada en la implementación de los lineamientos, y las nuevas tareas que se incorporaron al proceso de actualización del modelo económico, se somete a la consideración del Congreso una propuesta actualizada para el período 2016-2021, con un total de 268 lineamientos. De ellos 31 conservan la redacción original, 193 se modifican y se agregan 44 nuevos. Al valorar el ritmo de las transformaciones en curso, no debe perderse de vista el hecho de que en el caso de Cuba jamás puede permitirse la aplicación de las llamadas terapias de choque, frecuentemente empleadas en detrimento de las clases más humildes de la sociedad. Esta premisa, que se corresponde con el principio de que no quedará desamparado, condiciona en gran medida la velocidad del modelo económico cubano, en lo cual es innegable la influencia de la crisis económica internacional, y en particular los efectos del bloqueo económico contra Cuba.

Las fórmulas neoliberales que propugnan la privatización acelerada del patrimonio estatal y de los servicios sociales, como la salud, la educación y la seguridad social, nunca serán aplicadas en el socialismo cubano. Aun con las limitaciones económicas presentes se han preservado y perfeccionado los servicios sociales a la población cubana en educación, salud, cultura y deporte y la seguridad social. Sin embargo, debemos insistir en la necesidad de mejorar sostenidamente su calidad.

Las transformaciones realizadas en el reordenamiento de estos sectores, a pesar de las quejas e incomprensiones iniciales, que fueron debidamente esclarecidas, o realizados los ajustes requeridos, han contribuido a elevar la calidad de los citados servicios con un menor costo presupuestario, lo que se evidencia en los indicadores de salud obtenidos, como es el caso, por solo mencionar un dato, de la tasa de mortalidad infantil de 4.2 por cada mil nacidos vivos, semejante a la que se obtiene en muy pocos de los países más desarrollados.

El reordenamiento de red escolar, permitió reducir la cantidad de centros y alrededor de 250 mil alumnos internos, mientras que se invirtió la pirámide existente en la formación de técnicos medios y obreros calificados, mediante el incremento de la matrícula en la educación técnico profesional. Está en marcha un programa de mantenimiento y recuperación de la infraestructura constructiva y el equipamiento en el sistema de educación. En el sistema nacional de salud se ha venido ejecutando un conjunto de medidas dirigidas a su reorganización, compactación y regionalización de los servicios, con el objetivo de mejorar el estado de salud de la población, incrementar la calidad y satisfacción del pueblo por los servicios que se prestan, y hacer eficiente y sostenible el sistema, a la vez que se garantiza su desarrollo.

El perfeccionamiento de las estructuras de dirección y el ajuste de las plantillas propició a disminución de 152 mil plazas y la reubicación de más de 20 mil médicos en la actividad asistencial. Estas decisiones, unidas a otras orientaciones, orientadas al uso racional de los recursos permitieron la reducción del presupuesto asignado a la salud en más de 2 mil millones de pesos.

De forma paralela se han presentado dificultades en el suministro a las farmacias de medicamentos importados y de producción nacional, y persisten condiciones higiénicos sanitarias que propician la transmisión de enfermedades infecciosas como el cólera, dengue, chikunguya, y últimamente el Zika. En la actualidad se acomete el plan de acción para el enfrentamiento de enfermedades transmitidas por el mosquito Aedes, que no puede verse como una efímera campaña más, sino que debe garantizar su sostenibilidad en el tiempo.

Las decisiones en la economía, no pueden en ningún caso significar una ruptura con los ideales de igualdad y justicia de la Revolución y mucho menos resquebrajar la unidad de la mayoría del pueblo en torno al Partido. Tampoco se permitirá que como consecuencia de esas medidas, se genere inestabilidad e incertidumbre en la población cubana. Por eso insisto en que se requiere mucha sensibilidad e intencionalidad política para avanzar en la implementación de los lineamientos. Es preciso asegurar más explicación al pueblo, más disciplina y exigencia, y un mayor y más cercano seguimiento al proceso de cambios. Hay que tener, como ya hemos dichos, los oídos y los pies bien puestos sobre la tierra.

La muestra más elocuente de la complejidad del proceso de implementación radica en la dualidad monetaria y cambiaria, asunto en el que no se ha dejado de trabajar a lo largo de estos años, y cuya solución no quedará para las calendas griegas, y aunque no representa la solución mágica a las distorsiones estructurales de la economía, significará un impulso fundamental para avanzar en el resto de las tareas de la actualización de nuestro modelo económico. El ordenamiento monetario del país facilitará crear las condiciones requeridas para superar los nocivos efectos del igualitarismo y hacer realidad el principio socialista que expresa “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”. Con ello será posible rectificar el fenómeno de la llamada pirámide invertida, que no permite retribuir de manera justa el trabajo en función de su cantidad, calidad y complejidad, y que el nivel de vida se corresponda con los ingresos legales de los ciudadanos, generando desmotivación de la fuerza laboral, y también en los cuadros, lo cual desestimula su promoción a mayores responsabilidades.

Es propicia la ocasión para ratificar una vez más la decisión de garantizar los depósitos bancarios en divisas internacionales, en pesos cubanos convertibles y pesos cubanos, así como el efectivo en poder la población y las personas jurídicas extranjeras y nacionales.

La empresa estatal socialista, definida como la forma principal de gestión de la economía nacional, se encuentra en una posición desventajosa en comparación con el creciente sector no estatal, que se beneficia por trabajar en un circuito monetario basado en la tasa de cambio de uno por 25, mientras que para ella, la estatal, rige la paridad del CUC con el peso cubano. Esta importante distorsión deberá ser solucionada a la mayor brevedad posible en el marco de la unificación monetaria y cambiaria.

Esa anomalía, sumada al discreto desempeño de nuestra economía, no ha permitido avanzar sustancialmente en la implementación de los lineamientos, vinculados a la eliminación paulatina de las gratuidades indebidas y los subsidios excesivos, teniendo en cuenta que no se ha podido generalizar el incremento de los ingresos de los trabajadores, ni asegurar la oferta estable de determinadas mercancías en el mercado liberado. A pesar de que se disminuyeron o suprimieron algunos productos de la canasta familiar normada, dígase la famosa libreta de abastecimiento, y se trasladó la venta minorista de estos al mercado liberado a precios no subsidiados, se mantiene un alto nivel de subsidio en una variada gama de productos y servicios básicos.

Por otra parte, el elevado índice de envejecimiento de la población cubana, la cual además migra del campo a las ciudades, se concentra y eleva su nivel de calificación, representa un problema estratégico para el desarrollo que se origina en la existencia desde hace años de un conjunto de factores socioeconómicos y culturales no fáciles de revertir. Fue elaborada la política para enfrentar esta situación, definiéndose 76 medidas y 252 acciones, cuya aplicación será gradual, dependiendo del desempeño de la economía, y los resultados se obtendrán en el largo plazo.

Fue aprobada la política para la inversión extranjera, reconocida como una fuente importante y necesaria para el desarrollo del país, y se puso en vigor una nueva ley en esta materia, la cual, a la par de brindar incentivos y seguridad jurídica a los inversionistas, preserva la soberanía nacional, la preservación de medio ambiente y el uso racional de los recursos naturales.

Se constituyó la Zona Especial de Desarrollo del Mariel, con ventajas adicionales para la atracción de inversionistas nacionales y foráneos; se aseguró el marco jurídico y la infraestructura necesaria para su asentamiento y despliegue productivo, con el objetivo de generar exportaciones, promover la sustitución de importaciones, propiciar la transferencia de tecnologías y habilidades gerenciales, de los cuales apenas sabemos nada, generar fuentes de empleo y de financiamiento de largo plazo, y conformar la logística que facilita alcanzar altos niveles de eficiencia.

Sin menospreciar en lo más mínimo el obstáculo que en este sentido significa el bloqueo norteamericano y su aplicación extraterritorial, se requiere dejar atrás prejuicios arcaicos respecto a la inversión extranjera, y avanzar resueltamente en la preparación, diseño y concreción de nuevos negocios.

El destino de las inversiones se ha modificado sustancialmente. Si hace 5 años la esfera productiva y las infraestructuras recibían el 45 % de ellas, en el 2015 acumularon el 70%. Asimismo en el proceso inversionista, se ha incrementado el rigor y el control en el cumplimiento de los planes, y en sentido general mejorando sus indicadores, a pesar de que se mantienen no pocas tensiones en los suministros y el aseguramiento de fuerza de trabajo debidamente calificada y motivada.

Al tiempo que subsiste la improvisación, superficialidad y falta de integralidad a causa de una incorrecta preparación de las obras, lo que conduce a dilatados plazos de ejecución y afectaciones a la calidad de las terminaciones. En el propósito de fortalecer el papel de la empresa estatal socialista y su autonomía, se ha avanzado en la separación de las funciones estatales y las empresariales, modificándose de manera paulatina las relaciones de los organismos del gobierno con las empresas, cuyos directivos cuentan hoy con mayores facultades para su gestión.

No obstante, este es un trayecto que no se recorre en un día, semanas o meses, sino que madurará a mediano y largo plazo, en la medida en que se consoliden las condiciones organizativas, la capacitación de los cuadros, y se supere el hábito de esperar por instrucciones desde arriba para actuar en el marco de facultades ya otorgadas, en lugar de promover la iniciativa y el espíritu emprendedor.

Ha continuado al propio tiempo el avance del proceso de perfeccionamiento de los Organismos de la Administración Central del Estado y entidades nacionales, incluyéndose en una primera etapa, los organismos globales y de la esfera productiva. Se concluyó el proceso en 4 de ellos, se extinguieron o fusionaron 4, y 13 están en la etapa de implantación. Prosigue el trabajo con los organismos vinculados a los principales servicios a la población.

También se encuentra en fase de implementación el experimento que se desarrolla en las provincias Artemisa y Mayabeque, con vistas a su posterior generalización, que entre otros aspectos prosigue la separación de funciones de la dirección de las Asambleas del Poder Popular y de los Consejos de Administración, lo que permite que las asambleas se concentren en la atención directa a los delegados, Consejos Populares, y al trabajo de las Comisiones en su labor de control y fiscalización.

La aplicación del nuevo modelo en las administraciones locales ha conducido a una notable reducción de los cargos de eso órganos en provincias y municipios, sin generar inestabilidad en su funcionamiento, favoreciendo su autoridad para ejercer las funciones estatales asignadas. Tal y como se expresa en las conclusiones del proyecto de informe sobre los resultados de la implementación de los lineamientos, han existido insuficiencias y deficiencias por parte de los organismos y entidades, incluyendo a la propia Comisión Permanente para la implementación y desarrollo, ocasionando dilaciones en la aplicación de algunas medias, la conformación de propuestas que adolecían de falta de integralidad o con una visión limitada, fundamentalmente en lo referido a la valoración de los niveles de riesgo y en la apreciación correcta de los costos y beneficios en determinadas medidas. También se manifestaron problemas en la conducción y control de las políticas aprobadas y en la divulgación y capacitación a los diferentes niveles de dirección, sobre todo en este último aspecto de capacitación de los diferentes niveles de dirección hubo quien se creyó que elaborando papel y mandándolo de un extremo a otro del país y pidiendo que se lo estudiaran los cuadros correspondientes, ya se resolvía el problema. Y cuando fuimos a ver cada uno aplicó la medida a su manera. Y me salgo del texto por la importancia del mismo. Así sucedió con la famosa Resolución 17 del Ministerio del Trabajo. En un tema tan importante como ese haré una breve referencia al mismo en el transcurso del discurso.

Noticia en proceso…

Foto de portada: Ismael Francisco/Cubadebate

(Tomado de Progresosemanal)

 

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