La comunidad cubana en Florida: la más afectada

Por nuevodebatecuba

El debate y el rechazo suscitado  en el sur de la Florida sobre la apertura de un consulado cubano en la ciudad,  ponen al descubierto una vez más que tanto Mario Díaz-Balart como Ileana Ros Lehtinen, forman parte de una minoría de  ultraderecha conservadora, que no comprenden las ventajas que significaría para las comunidades que supuestamente  ellos representan en el Congreso, la apertura de un Consulado cubano en Miami.

El resentimiento de ambos, pone al descubierto el egoísmo, que tipifica la lista de sus rasgos más mezquinos y  sobresalientes. Como han tenido la fracasada bandera de impedir los viajes a Cuba, lo que de  hecho los invalida a ellos mismos, no piensan, ni imaginan siquiera,  las ventajas que el Consulado pudiera representar para los que sí lo hacen;  entre otros  trámites  más expeditos,  que se viabilizarían con la existencia de esta oficina.

En el caso de los documentos que requieren la presencia física del interesado en la oficina consular, este podría ahorrase el costoso viaje a Washington DC, que incluiría pasaje, hospedaje (unos 200 dólares por noche en un hotel estándar), alimentación, entre otros gastos

Ambos legisladores, antes de proponer y apoyar cualquier resolución obstaculizadora, deberían pensar que, una vez se materialice el Consulado en territorio floridano, se apresurarían y asegurarían los trámites de las agencias de viajes, las compañías de vuelos y las personas jurídicas individuales.

Sin embargo, como su plan es obstaculizar el reencuentro entre las familias, van con todo.

En el último período han visitado Cuba más de 450 mil cubanoamericanos, cifra que debe multiplicarse en los próximos años de manera exponencial en navidades y períodos de Semana Santa y vacaciones de verano.

La existencia de un Consulado en la Florida, donde está la mayor comunidad de cubanos en el exterior (1, 213,438), que representa el 68 por ciento de los que residen en todos EE.UU.,  verían notablemente reducidos sus gestiones de viaje y traería resultados marcadamente positivos, para ellos a tono con los nuevos tiempos.

No solo se trata de la habitual visita familiar. Entidades de la zona, tales como empresarios, líderes políticos, artistas entre otros sectores, cada vez viajan con más frecuencia a descubrir algo que por muchos años les fue negado conocer.

Por solo citar un ejemplo,  varios delegados de la ciudad de Tampa como Mary Mulhern, Yolie Capin, Harry Cohen y Charlie Miranda han estado viajando  frecuentemente a Cuba buscando ventajas para su ciudad, cuyo objetivo seria tener una posición predominante cuando se materialicen posibilidades concretas de invertir y expandir los negocios en Cuba.

Entonces, la apertura del Consulado esta a tono también  con la gestión económica, política y comercial que persiguen diferentes grupos de  personas, quienes si piensan en los intereses y el bienestar de su comunidad.

Como expresión de una ceguera política, tanto Tomás Regalado, alcalde de la ciudad de Miami, como  el comisionado Esteban Bovo, han hecho suyo el tema de la obstaculización del Consulado, pues saben que cuentan con el apoyo de Díaz-Balart y de Ros Lehtinen  y  de toda la derecha extremista  quienes ponen sus voluntades por encima de todo y a cualquier precio.

Estos políticos se han olvidado de que el poder republicano en la Florida está disminuyendo de forma considerable. Hoy día solo el 46 por ciento de la población cubana integra ese partido. En los años 90, era de  un 85-86 por ciento, una mayoría importante que ya bajó del 50 por ciento. Los demócratas ya están al 24 por ciento y los independientes al 25. Digamos que la mitad de la población es republicana y la otra mitad tiene otras tendencias. Eso cambia el perfil no solo de la población cubano-americana, sino también de los votantes del Estado de la Florida.

Aun así fósiles como Díaz Balart y Ros Lehtinen dominan  el aparato político de dicho Estado,  las maquinarias electorales y los centros de poder político de la ciudad. Es por ello que el comisionado  Bovo Jr., hijo del Sr. Esteban Bovo, miembro de la Brigada 2506 capitanea el tema, sin considerar los intereses de la población que representa, y hasta los beneficios económicos que pudiera traer.

Hay un elemento curioso, cada vez que le pregunto a un cubano residente en Miami  por quien votara en las elecciones, me mira con cara de extrañeza y responde: por nadie. No me interesan estos congresistas, no tienen nada que ver conmigo ni con mi proyecto de vida¨. Es una opinión bastante generalizada. Es lamentable no encontrar datos sobre cuantos cubanos habilitados para votar ejercen el sufragio, pero al parecer hay una gran mayoría que no teniendo la ciudadanía norteamericana no están habilitados para hacer. En tanto,  los que tienen este derecho padecen de  apatía política en relación a sus representantes locales.

Esa apatía política pudiera explicarse por la distancia existente entre un segmento atareo mayoritario distanciado de especímenes en extinción  anclados en un  tiempo pasado.

Los legisladores   que promueven esta  línea dura, no representan los intereses de la mayoría de los cubanos residentes, que  no tienen la  culpa de que sus representantes estén perdiendo el ¨ tesoro de Ali Baba¨   del que han vivido desde hace 57 años. Subsisten gracias a una muy bien engrasada y sustentada financieramente maquinaria política.

Harían bien en inscribirse  y  votar, no solo se beneficiarían ellos, sino también sectores norteamericanos que los acogieron en su momento  y que hoy hacen vuelta de hoja a un conflicto ya caduco.

 

 

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