Willy Chirino: “Siento una nostalgia por Cuba tremenda”

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Luego de algunas semanas a la espera del encuentro, finalmente la oportunidad estaba delante de mí. Atrás quedaría el miedo, la incertidumbre, la sospecha de lo que podía ser o no un encuentro amistoso donde más que lanzar una seguidilla de preguntas y respuestas, quería que mi entrevistado fuera parte de un diálogo en total complicidad. Entramos a su despacho con un decorado ecléctico que no se desprenden del estilo colonial; en la paredes, los reconocimientos adquiridos por casi 50 años perfectamente mezclados con la presencia familiar en algunas fotografías y una guitarra que pareciera ser testigo de cada palabra, gesto o expresión. Sereno y con un tono de voz muy suave Willy Chirino, compositor, arreglista, cantautor y ganador del premio a la Excelencia Musical del Grammy Latino en el 2014, se convirtió en esa leyenda musical, que por esta vez fue un cubano más del exilio que cuenta su paso por la vida, sus experiencias, éxitos y nostalgias.

Wilfredo José Chirino, pinareño de cuna y devenido cubano del mundo si tenemos en cuenta la popularidad de su música en el mercado de habla hispana. Cantante, compositor y productor musical. ¿Cómo fueron sus primeros pasos en la industria de la música?

Yo llegué de Cuba con una afición por la música tremenda. En mi pueblo tocaba la percusión con los músicos del barrio pero nunca me había sentado frente a una batería ni mucho menos; pero yo les dije a todos mis amigos que yo era baterista. Pero fíjate, lo que si tenía era un set en mi cuarto. Era un libro que hacia la función del ESERT de la batería; otra cosa que no recuerdo eran los platillos y los palos eran de percheros. Yo miraba la tv y las películas y me fijaba en lo que hacían y trataba de imitarlos en eso que yo tenía.

Un día -yo tenía unos 15 años de edad- ya yo les había dicho a mis amiguitos que yo tocaba la batería y estábamos en una fiesta en San Peter and Paul un colegio católico que está en la 12 y la 14 ST del SW. Había una fiesta ahí y estaban tocando música y me dicen mis amigos: oye le dijimos al baterista que te dejara tocar… y él dijo que sí. Y yo dije Dios mío, trágame tierra ¿qué  yo hago? Imagínate, yo nunca en mi vida me había sentado frente a una batería. Todo era en mi set imaginario que tenía en casa. El caso fue que comenzamos a tocar una cosa que se llama WAY PAU…melodía, y yo de alguna manera, imitando los movimientos que yo hacía en mi habitación, toqué  y ellos se lo creyeron. (Risas) Luego dos de ellos que tocaban guitarra y uno que tocaba bajo fuimos a donde estaba el párroco de la escuela y lo convencimos para que me comprara un set de drums a cambio de nosotros tocar en las fiestecitas del colegio…Así comenzó todo.

¿Recuerdas la primera vez que entonaste alguna melodía o canción, infantil o de adulto? ¿Cuál fue ese tema por el cual dijiste “quiero ser cantante, quiero ser artista”?

No recuerdo. ¿Tú sabes por qué? Porque mi carrera de músico duró, por muchos años, antes que mi carrera de cantante. Es más, yo tocaba seis noches a la semana desde que tenía 16 años en diferentes Night Club de la ciudad. Primero tocaba la batería, después empecé a tocar el bajo, luego la guitarra. Yo no me podía quedar sin trabajo porque lo que yo ganaba era totalmente esencial para el mantenimiento de mi familia, de mi padre, de mis hermanos. Entonces aprendí varios instrumentos en la calle para no quedarme sin trabajo y a cada rato le decía al director Pablo Cano, que tocaba la guitarra: “Oye déjame tocar un bolerito”. Me ponía a cantar y él me decía: no cantes si tú tocas muy bien… tú eres un gran músico.

Yo tocaba muy bien la batería, por cierto. Era muy buen músico, siempre lo fui, ya no. Pero cuando tocaba la batería lo era. Ya no lo hago es como todo en la vida tienes que practicar tu instrumento para mantenerte.

Llegas entonces a los Estados Unidos a los 14 años, en 1961, y es entonces cuando realmente tu carrera comienza a tomar fuerzas. ¿Cómo decides hacer tu propia banda?

Muy fácil. Uno dice, ¿cómo es la cosa? ¿Quiénes son los que ganan plata y se hacen grandes en la música? ¿Los drummers o los cantantes? Entonces comencé a escribir canciones y me dije: contra viento y marea voy a cantar.

¿Con que canción rompe el hielo Willy Chirino en el escenario de Estados Unidos?

“Viva la buena vida”. En esa época Miami tenía solamente una emisora que tocaba música latina en todo su espacio, desde el amanecer hasta el anochecer. Entonces ellos agarraron esta canción “Vive la buena vida” como tema del programa. Esa fue la primera vez que me escuché en la radio y dije wowwww!!! Todos los artistas tienen una memoria muy clara del primer momento que se escucharon en la radio. Eso fue un logro enorme.

¿Tiene que ver este inicio tuyo en la música con la creación de un estilo musical propio en Miami?

Definitivamente, es un movimiento musical, el sonido de Miami. Yo fui una parte muy importante, no lo niego, pero no soy el creador. Es un movimiento musical como lo fue el mambo, el rock and roll, el cha cha chá. De hecho el primer disco que salió internacionalmente con ese sonido fue el mío. Que tiene “Vive la buena vida”, “Soy”. Ese disco lo plancharon aquí en esta ciudad. Todas las canciones las tocaron en la radio excepto una de rock.

Según algunos artículos, Willy Chirino ha sido considerado uno de los creadores de ese sonido en Miami, una fusión de música cubana, rock, jazz y ritmos brasileños. ¿Tiene que ver esto con la experiencia profesional junto a Tito Puentes o Julio Gutiérrez?

Naturalmente, lo que eso fue antes, cuando yo era músico. Imagínate que me fui a Nueva York con Julio Gutiérrez cuando tenía 17 años. Pero en el lugar donde yo tocaba, también tocaba La Lupe, Tito Puentes, Rey Barreto, Miguelito Valdés. Todos esos monstruos de la época se ponían a descargar con nosotros. Yo aprendí de ellos muchísimo. Era esa etapa en que eres adolescente y todo lo absorbes.

Foto: Sarabanda Productions
Foto: Sarabanda Productions

Ha grabado ya más de 30 álbumes y entre los temas más populares encontramos “Soy”, de la que ya hemos hablado y “Nuestro día viene llegando” repetido en tantas voces, incluso la isla. ¿Cantarías estas canciones en Consolación del Sur, en tu Pinar del Río?

Naturalmente. Lo hemos pedido hace años, lo que no me dejan. Ahora, mi condición es que no haya condición. Yo soy un cubano libre, los cubanos de Cuba no son libres. ¿Qué pasa? Yo voy a México, Puerto Rico, Argentina, a Europa y a mí ni el gobierno, ni el promotor, ni nadie me dice qué canción cantar.

¿A quién te llevarías a Cuba para cantarle a los cubanos?

Muchísimos, Amaury Gutiérrez, Lisette mi esposa, Albita, Arturo Sandoval, te puedo dar una lista inmensa, Carlos Oliva. Hay tantos artistas con los que me gustaría compartir; y con los artistas cubanos que viven en Cuba, por ejemplo Gorki Ávila, Los Aldeanos y otros músicos. Sería un placer.

¿Sientes alguna nostalgia de Cuba?

Naturalmente, yo soy de Pinar del Río, de la tierra del tabaco. Yo le digo a la gente que si yo pudiera embotellar el aroma de la tierra húmeda de Pinar del Río lo haría. Porque es algo que a mí no se me olvida. Yo vengo de la zona tabacalera. Cuando llovía, de toda esa siembra, surgía un aroma muy especial, sabroso, rico. Yo siento una nostalgia por eso increíble. Es como parte de quien yo soy. Yo siento una nostalgia por Cuba tremenda, sobretodo siendo del campo donde la vida del campesino, del guajiro, es totalmente diferente a la vida de las personas que viven en la gran ciudad.

Comentaste en una ocasión que creías en el intercambio de ideas, haciendo alusión a una frase martiana y cito: “Cuando de la libertad se trata, todo al fuego, hasta el arte para alimentar la hoguera”. ¿En qué piensas cuando lees o escuchas nuevamente esa frase?

Pienso exactamente que es un mensaje increíble para los artistas cubanos actuales. Martí te está diciendo muy claramente: oye, cuando de la libertad se trata utiliza tu arte para lograr cambios hacia la libertad. Tu arte es un arma, es ese rifle para lograr los cambios. Todo al fuego hasta el arte para alimentar la hoguera. Más claro ni el agua. Ese es el lema de mi vida.

¿Lees a Martí?

No leo a nadie, no tengo la capacidad de leer. Me pongo a leer y mi mente está en otro lado a los tres segundos. Nunca en mi vida he leído un libro, te lo confieso y ojalá pudiera. La gente que lee mucho tiene una cultura extraordinaria. Sin embargo, creo que no hay mejor aprendizaje que la calle. En la experiencia que he tenido, trabajando seis noches a la semana, como no sucede en el mundo de hoy con los artistas, he aprendido cosas y se las comento a mis hijos todo el tiempo; eso no se aprende en una universidad.

¿Se considera Willy Chirino un hombre de paz?

¡Claro! Soy un hombre de paz, de tranquilidad. Yo considero que he logrado algo: la armonía y no solamente en mi familia. Creo que una persona triunfa en la vida si logra encontrar un equilibrio en la vida y hacer lo que realmente ama. Yo no hago discos para que tengan éxito comercial, yo hago discos para que de aquí a 50 años o 100, haya gente que pueda sentirse inspirada con la música que he creado. Esa es la labor esencial del artista. La inmortalidad a través de su obra. Mucho más que el dinero y la fama actual. De ahí que el aplauso sea el mayor regalo. Nosotros tocamos emociones humanas, el artista te hace reír, te hace pensar, te hace llorar. Si tú logras todas esas emociones en una persona, tú eres un artista. Yo creo que lo he logrado.

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(Tomado de oncubamagazine)

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