Hollywood y Cuba se acercan con la flexibilización

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Fermín Rojas estaba filmando su documental sobre artistas cubanos en La Habana cuando un pequeño cable que conectaba una cámara con un monitor se rompió. No había un BestBuy cerca ni era posible un envío rápido por FedEx para recibir un repuesto en la capital cubana.

“Nos tomó tres días conseguir otro”, dijo el cineasta estadounidense nacido en Cuba.

Por años, un pequeño contingente de directores y productores estadounidenses ha logrado viajar legalmente y filmar en Cuba pese al embargo de Estados Unidos contra el país caribeño, navegando un laberinto de regulaciones cambiantes del Departamento del Tesoro estadounidense para conseguir aprobaciones. Una vez en Cuba, se han visto obligados a trabajar con sólo unas pocas cámaras y equipos que pueden traer consigo y un presupuesto ajustado en efectivo, sin tener acceso a cajeros automáticos.

Ahora su trabajo podría volverse considerablemente más fácil.

Bajo las nuevas regulaciones del presidente Barack Obama, que entraron en efecto este mes, los documentalistas yo no necesitarán solicitar permiso del gobierno estadounidense para viajar a Cuba.

El proceso de filmar también debe ser más sencillo: la prohibición a bancos y compañías de tarjetas de crédito estadounidenses de operar en la isla y el monto máximo de gastos diarios se ha levantado. American Express Co. y MasterCard anunciaron planes de comenzar a hacer negocios en Cuba.

Y más adelante, las compañías estadounidenses podrán ayudar a impulsar los sistemas de comunicaciones e Internet de Cuba.

Se anticipa que al levantarse algunas restricciones al comercio y a los viajes aumentará el número de cineastas estadounidenses que rueden en la isla. Sin embargo, una gran producción de Hollywood sigue luciendo como un prospecto lejano.

Aunque la filmación de documentales está permitida, los viajes para largometrajes comerciales de ficción no están específicamente autorizados. Y aun si lo estuvieran, siguen habiendo barreras: el embargo estadounidense se mantiene en pie y la economía de Cuba está estancada.

“Todavía la puerta no está abierta”, dijo Bill Martínez, un abogado con sede en California que ha ayudado a cineastas norteamericanos a viajar a Cuba.

La relación de Hollywood y La Habana data de la década de 1920, cuando la Fox Film Corporation filmó escenas de “Movietone Follies” en Cuba. Pese a décadas de amargas relaciones cubano-estadounidenses, muchas celebridades no dudan en demostrar su afecto por la isla: Beyonce y Jay-Z notoriamente visitaron Cuba — de manera legal — para celebrar su aniversario en 2013. Sean Penn visitó y entrevistó a Raúl Castro en el 2008.

Pero filmar en Cuba ha sido una odisea fastidiosa.

Para producir su filme “Alumbrones”, que sigue la vida y obra de 12 artistas cubanos, Rojas y el director Bruce Donnelly contrataron una compañía productora canadiense que le ayudara a conseguir un permiso de rodaje del gobierno cubano. El trabajo de posproducción se hizo en Brasil.

Alysa Nahmias, la directora de “Unfinished Spaces”, un documental galardonado sobre las revolucionarias Escuelas Nacionales de Arte de Cuba, dijo que le tomó 10 años terminar el filme al haber trabajado únicamente con presupuesto en efectivo en la isla. Bob Yari, quien filmó el largometraje biográfico sobre Ernest Hemingway “Papa” en Cuba el año pasado, dijo que le fue difícil hacer tareas básicas como pagarle a miembros de su equipo.

“Creo que esas cosas ahora serán más simples”, expresó.

Un número de nuevos trabajos filmados en Cuba están en marcha: el actor Matt Dillon está realizando una película sobre música afrocubana. The Discovery Channel está filmando “Cuban Chrome”, que seguirá a mecánicos de autos cubanos que tratan de mantener sus autos clásicos estadounidenses en la vía. Rojas está trabajando en un segundo documental, sobre la vida de un grupo de jazz integrado por gays que él fundó en La Habana.

Las nuevas regulaciones llegan en un momento en que la comunidad del cine independiente en Cuba está prosperando pese a su acceso limitado a la tecnología digital. El cine será un canal importante para compartir historias y unir una división de cinco décadas, dijo Catherine Murphy, una productora del documental de Dillon.

“Eso es lo hermoso de los documentales”, dijo Murphy, quien pasó ocho años produciendo el documental “Maestra”, sobre las mujeres docentes detrás de la Campaña Nacional de Alfabetización de 1961 en Cuba. “El poder de la sociedad humana”.

También existen motivos económicos para que Hollywood regrese a La Habana: es rentable. Cuba ofrece sueldos bajos y materiales baratos.

Y aparte de ser un paraíso tropical, Cuba ofrece algo que no ha cambiado mucho desde la última vez que Hollywood tuvo una presencia significativa en La Habana: locaciones que siguen pareciendo como escenarios de los años 50.

(Tomado del nuevoherald)

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