Cambios que pudieran ocurrir en Cuba en el 2015

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MIMI WHITEFIELD

Alzando las copas, algunos cubanos han mantenido año tras año el brindis ritual “El año que viene estaremos en La Habana” cuando el reloj da la medianoche en la víspera de Año Nuevo.

Es algo que han estado haciendo durante décadas, desde que la revolución cubana de 1959 llevó al poder a Fidel Castro.

Ahora, por primera vez en mucho tiempo, las cosas podrían ser muy diferentes en su patria en el próximo año, pero no de la manera que muchos esperaban. Para algunos, podría no ser en ningún sentido algo a celebrar. Ellos habían soñado con una gran fiesta gozosa y triunfante en la que el dictador moría, la democracia regresaba a la isla y EEUU y Cuba volvían a ser vecinos amistosos. Sigue leyendo

El lamento del “exilio”

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Por Max M. Castro

MIAMI – El cambio en la política de EE.UU. hacia Cuba ha sacudido a un sector de la comunidad cubanoamericana –los exiliados de línea dura que se consideran “exiliados históricos” o reales– hasta sus raíces. En medio del griterío y la pataleta colectiva de los intransigentes, podría no verse el hecho de que su actitud no es compartida por aproximadamente la mitad de los cubanos que viven en Estados Unidos, como han demostrado encuestas y mucha evidencia anecdótica.

Después de todo, la furia y la pasión y la atmósfera circense mostrada de manera más prominente en el restaurante Versailles es buen material para un video. Si uno recibe todas las noticias por medio de la televisión local, como le sucede a mucha gente, y en especial si se reciben las noticias por medio de la televisión y la radio en lengua española, como les sucede a muchos cubanos y a otros latinos, se podría llegar fácilmente a la conclusión de que casi todos los cubanos rechazan la apertura del presidente Obama hacia Cuba. Sigue leyendo

A la espera de otra invasión gringa

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LA HABANA. La ciudad capital, más otros sitios dispersos por la geografía insular en la que algunos cubanos rentan sus viviendas a extranjeros,  se encuentran todos desde ya en sus máximas capacidades de alojamiento.

Hoy mismo hay muy pocas posibilidades para esos visitantes que, como electrones libres, buscan un techo criollo y no el de una instalación turística donde pasar Navidades y Año Nuevo con un agradable clima y un entorno social como para recordar.

Y ahora, como todos sabemos, con la buena nueva de que el tema con nuestros vecinos norteamericanos será de “Hand in hand, face to face”. Sigue leyendo

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Por Hugo Cancio

Hace unos días, mientras leía noticias sobre la ciudad donde vivo y sobre la ciudad en que afortunadamente nací, se me ocurrió una idea que haría realidad si estuviera en mis manos decidirlo. El gesto, de buena voluntad y de pleno sentido común, podría tal vez resultar descabellado para algunos, pero los algunos cada día son menos, y los menos suelen ser irrelevantes… Estoy seguro de que a pesar de los contrariados (los menos) –los arraigados a obsoletas y malas manías– llegado el momento, votarían en mayoría por esa idea aquí y allá, es decir, en Miami y en La Habana. El allá y el aquí cada día se parecen más, cada día sus proas navegan más en una misma dirección y, pienso, no hay mal tiempo que nos desvíe. Hasta hace unos años nos separaban no solo la geografía sino también un universo minado de diferencias políticas e ideológicas, dogmas y consignas, intereses y prioridades opuestas y, aún más lamentable, nos dividían los fuertes vientos de odio y rencor que soplaban desde ambas orillas, todo parecía una interminable pesadilla; ahora no tanto, casi amanece y los soplavientos han quedado desinflados. El aire está menos añejado, menos contaminado, más fresco, y si algo viene llegando, si ya se avecina, son lindos días para empinar papalotes de amor.

Por muchos años ambas ciudades estuvieron completamente desconectadas, desatadas, deshilachadas; se notaba a simple vista el descosido vínculo cultural, social, comercial, y hasta familiar. La Habana y Miami, tan cerca pero tan lejos, ciudades dispuestas a romper el récord Guinness (si existiera) de: las familias más enfermizas y divididas del planeta. Y cuando digo enfermizas me refiero a que, juntos, hemos asumido los síntomas de un mal, compuesto por el desapego, el rechazo, la enajenación, el odio y el rencor. Ya no es tan así, no ha sido fácil y tampoco ha llegado por la vía de la espontaneidad… Cada día ambas ciudades están más unidas, florece un fuerte vínculo cultural, social y comercial casi imposible de frenar.

Hace mucho escuché a un gurú hindú decir que no existen el tú y el yo; el Yo, no es más que el Ego, “somos una misma cosa, esto es, el verdadero Ser”…, y continuó diciéndome: “Mientras tú te creas Tú, y yo me crea Yo, existirán diferencias y conflictos entre Nosotros”.

Miami y La Habana, de modo natural, e irrevocablemente, van buscándose una a la otra, descubriendo su verdadero Ser; es inevitable, insoslayable, no son necesarios el oráculo del Tarot o la Letra del año para asegurarlo, es un hecho; el calendario lo anuncia, el tiempo lo acuña. Miami y La Habana serán declaradas ciudades hermanas, Sister Cities.

(Tomado de oncubamagazine.)