David Rivera enmascarado

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Por Lorenzo Gonzalo

Hace varias semanas escribí un artículo hablando de los llamados “outsider”. Un término usado en política en Estados Unidos, que significa “estar fuera”, “no estar relacionado con lo que sucede”.

Últimamente se ha puesto de moda entre los políticos aspirar a un cargo administrativo público, aparentando que van a ocuparlo, vestidos de blanco, sin manchas, sin conexión alguna con el estado de cosas imperantes.

En la actualidad la política en Estados Unidos está tan cuestionada que muchos la consideran como algo sucio, ejercida por delincuentes que se aprovechan de un público incauto para adquirir privilegios.

Debido a este sentir cada vez más generalizado, muchos aspirantes intentan desligarse de “los políticos” y se anuncian con cara de “políticos nuevos”, gente caída del cielo, sin conexión alguna con los intereses que están detrás de cada candidatos y anunciando que ejercerán sus funciones en beneficio de la comunidad.

Este parece ser el caso de Carlos Curbelo, quien aspira a Congresista en las elecciones de noviembre de este año 2014, por el Distrito 26.

Su contrincante será Joe García, procedente del Partido Demócrata, quien fuera derrotado en dos ocasiones anteriores antes de resultar electo. La primera por Mario Díaz Balart y la segunda, en el año 2010, por el entonces representante estatal David Rivera.

Rivera, quien al parecer tiene tendencias a emplear procedimientos turbios en el ejercicio de sus funciones, fue implicado en una jugada electorera, que consistió en crear un candidato de segunda, para restarle votos a Joe García.

En el año 2012 García ganó las elecciones, mientras Rivera retrocedía en la arena política como resultado de éste escándalo y de otros, relacionados con el manejo de dineros de su campaña electoral.

El Partido Republicano quien ha sido el dominante en el sector de los representantes federales en Condado Miami, desde entonces ha montado sus campañas para recuperar ese escaño que resulta de importancia, sobre todo para satisfacer las agendas de quienes aún se empeñan en mezclar las cuestiones de la política local con Cuba. Dicha agenda está impulsada por un pequeño sector adinerado que, por revancha y un divorcio absoluto con sus coterráneos, están dispuestos a financiar políticos inescrupulosos que enarbolan la leyenda del anticastrismo y viven de esas historias.

Carlos Curbelo es el nuevo personaje de los republicanos para esta contienda. Pero Curbelo se presenta como un “outsider”. Pretende ser un aspirante nuevo, cuando en realidad ya en el año 2009 había sido nombrado como Director de las oficinas del estado de Florida del Senador George LeMieux.

Al poco tiempo de graduarse, en el año 2002, fundó la oficina de relaciones públicas Capitol Gains, una firma que se dedicó a hacer campañas de relaciones públicas para firmas de Florida, una especie de labor de cabildeo que busca favorecer a determinados negocios en los contratos del estado, independientemente de los requerimientos comunitarios.

Este es un camino muy utilizado por los llamados “outsiders”. Se dedican a hacer cabildeo a favor de determinados intereses empresariales y luego aspiran a un cargo público, financiados por esos mismos negocios cuyos intereses, una vez electos, defenderán con mayor impunidad.

En el año 2010, el Gobernador del estado nombró a Curbelo como encargado del departamento que atiende los “proyectos” de transportación y asuntos infraestructurales. También en noviembre de ese año fue electo como miembro de la Junta del Consejo Escolar del Condado Miami Dade, llegando a ser un factor clave en la adquisición de fondos y en la “contratación” de las compañías que participaron en una multimillonaria inversión en el sistema escolar de ese Condado.

De sus muchas ideas contrarias a los intereses públicos, una de las que podemos señalar es la relacionada con sus gestiones para privatizar el sistema de autobuses de la ciudad.

En cuanto al tema cubano, que desgraciadamente se mezcla con los asuntos de la política local de una manera insana y poco beneficiosa, Curbelo ha estado muy en sintonía con la enmienda que Mario Díaz Balart pretendió introducir en el Congreso, para impedir que aquellos cubanos que se acojan a la Ley de Ajuste Cubano, no puedan visitar Cuba durante los próximos CINCO AÑOS. Por supuesto también es partidario de regular aún más el envío de remesas a los familiares y de limitar las licencias específicas que permiten que diferentes intereses profesionales, culturales, religiosos y otros visiten la Isla y compartan experiencias con los cubanos de la Isla.

Los mismos intereses que han estado apoyando a David Rivera en el pasado, son quienes están trabajando afanosamente a favor de Carlos Curbelo.

La notoriedad que ha cobrado recientemente en la prensa el caso de Rivera, destacando el escándalo ocasionado por sus sucios manejos de fondos y sus violaciones de las reglas electorales, no es más que una bocanada de humo para desviar la atención del verdadero Curbelo y de los intereses que están detrás de su campaña política, que son los mismos que han acompañado a Rivera en todas sus tropelías.

Porque las corrupciones y trampas de David Rivera van mucho más allá de su persona.

Carlos Curbelo es David Rivera disfrazado. Elegir a Curbelo significa profundizar aún más la política anticubana orquestada por los Congresistas que durante años han mal representado al Condado Miami Dade, gracias al dinero de una maquinaria movida por odio. Las personas de origen cubano que financian estas campañas políticas son gente que debían ser tratadas en hospitales siquiátricos especializados en “malos perdedores”.

Esta gente perdió Cuba, porque nunca supieron trabajar a favor de su pueblo. Ahora, despojados de Poder en su país de origen por sus propias malas conductas y un odio incontenible, han fabricado una máscara llamada Carlos Curbelo cubriendo de este modo el rostro pícaro y tramposo de David Rivera.

Esperemos que Joe García, con todas sus debilidades y su temor a esos ladridos que han perdido volumen con los años, pero que a veces parecen amedrentarlo, pueda continuar en el cargo. Al menos tiene decencia, algo que escasea en la política del Condado Miami Dade.

Carlos Curbelo no es un “outsider” sino un “insider”, alguien que siempre ha estado y ha sido parte del mismo grupo perjudicial que conspira en contra del bienestar de los ciudadanos del Condado Miami Dade.

En realidad no hace falta desempolvar mucho la realidad para convencernos que Carlos Curbelo no es más que un David Rivera enmascarado.

Así lo veo y así lo digo.

(Tomado de Cuba Información )

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