Programa de Becas Somos un Solo Pueblo o una acción de instrumento político

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Por  María Antonia García Alonso

 

El programa de becas SOMOS UN SOLO PUEBLO organizado por la Fundación Nacional Cubano Americana (CANF) a través de su dependencia la fundación de derechos humanos en Cuba, desde su concepción estuvo destinado al fracaso. A partir de que se convirtió, lo que pudo ser un fructuoso intercambio estudiantil, en otro instrumento político para propiciar un cambio de régimen en la isla, desde el exterior. Considero que fue su mayor error conferirles a algunos grupos políticos de la llamada disidencia en Cuba, la potestad de seleccionar los estudiantes para las becas en EE.UU.

Contrario a lo que se promulga, trabajar con la sociedad civil cubana, desde ese momento el programa dejó de ser para jóvenes representantes de la sociedad civil cubana en toda su dimensión y paso a ser un programa para los familiares y amigos de los disidentes, una disidencia que no es genuina, ni mucho menos mayoritaria, aplicándose así la máxima segregacionista de la universidad para los contrarrevolucionarios. Paradójicamente la misma filosofía que teóricamente aplica el gobierno cubano y que tanto hemos criticado. Digo teóricamente, porque según medios alternativos de Miami, se ha patentizado que varios de estos jóvenes, no salieron de las universidades cubanas precisamente por sus ideas políticas o su activismo cívico.

Afirmo que como otros tantos programas de la USAID en Miami somos un solo pueblo no estuvo exento de nepotismo, corrupción y falta de  control. Por lo demás, y sin ser exclusionistas lo que se reunió allí, a juzgar por la prensa y lo que se comenta en Miami, fue la subcultura. Es lamentable que la USAID y la Fundación dilapidaran así, una vez más el dinero de los contribuyentes estadounidenses, que es quien realmente financia estos programas sin tener idea de hacia dónde van sus impuestos. Si Mas Santos estaba interesado en proporcionar becas a capricho entre sus amigos de la disidencia, lo debería hacer mediante su fortuna familiar, pero no con los fondos asignados por el gobierno. Y hago énfasis en amigos porque ni siquiera fue una convocatoria para toda la disidencia. Lejos de unir en un solo pueblo, el programa generó fuertes animadversiones entre los distintos grupos opositores de la isla y entre las propias organizaciones del exilio en Miami, resquebrajando además, el prestigio del Miami Dade College, como institución académica, por el evidente bajo nivel de la mayoría de los estudiantes seleccionados.

Como muchos se temían, dichas becas se convirtieron en otra vía más para emigrar, tres de los estudiantes dejaron a un lado la quimera de la fundación de promover un cambio de régimen, para establecerse definitivamente (al igual que cualquier otro emigrante) en los Estados Unidos, aunque ahora algunos de los medios pretendan matizarlo con la peroratilla de que son perseguidos políticos.

El 23 de junio (2014) el periodista Edmundo García, en un artículo titulado Más problemas para La Fundación con sus becarios en Miami”, adelantaba a grandes rasgos esta situación; incluyendo los nombres de los 3 estudiantes que se quedarían en Miami: San Miguel Molina, Aleidys Catá Moya (sobrina de Berta Soler) y Raudel Collazo. Ello serían unos perseguidos políticos atípicos, el régimen los dejan salir tranquilamente a una beca en los Estados Unidos para formarse nada más y nada menos como futuros actores de cambio y no hace nada para impedir su salida, ni siquiera su posible retorno al país.

Varios de los estudiantes de este programa ya regresaron al país sin contratiempos, incluida la hija de Berta Soler y Danilo Maldonado, mas conocido como el sexto este último ha trascendido que no pudo terminar la beca por consumo de sustancias ilícitas.

Sin embargo lo que más me llama la atención mientras reflexionaba al respecto, es que ahora la fundación, pretende que estos jóvenes le reembolsen el dinero que invirtieron en ello.

En un artículo de Juan O. Tamayo que publicó el pasado miércoles 6 de agosto (2014) en EL NUEVO HERALD, se informó que La Fundación espera que tres becarios del programa “Somos un solo pueblo” que decidieron no regresar a Cuba devuelvan el dinero invertido en ellos; lo que entre el viaje, el albergue, la comida y la inscripción daría una cifra situada entre los 12 mil y 16 mil dólares. Dinero que San Miguel empezó por advertir que no tenía.

Estamos hablando de aproximadamente unos 12,000 y 16,000 USD por gastos en hospedaje, alimentación y matricula. ¿De dónde se supone que estos jóvenes, por demás perseguidos políticos consigan tal suma de dinero, para pagarle a la fundación?

Por primera vez considero que Berta Soler tuvo un planteamiento sensato cuando opino que la exigencia de la devolución del dinero, que proviene de asignaciones del gobierno norteamericano y no de arcas privadas, es inmoral. O como dijera a Univisión 23, San Miguel (uno de los jóvenes que se quedo) no entiendo que no quieran que hagamos lo mismo que ellos hicieron. Por su parte Emilio Ichikawa en su sitio web del mismo nombre publicó el 7 de agosto un artículo titulado “Berta Soler apoya a los 3 becarios que no quisieron regresar a Cuba”, en el mismo enfatiza una clara defensa de la líder de las Damas de Blanco de la libertad de los jóvenes de decidir su destino.

Como  parte de mi reflexión tampoco puedo entender que a esta altura del juego la fundación nacional todavía chantajee tan burdamente a jóvenes cubanos para tratar de fomentar artificialmente una oposición, incapaz de tributar al proceso de desarrollo y al futuro de nuestro país. No comprendan aún, después de tantos proyectos fallidos que en Cuba hacen falta muchísimos cambios, pero no van a suceder ni serán efectivos mientras no se generen por una oposición legítima y como ya decía de amplias mayorías.

De momento veo que se comenta que hay unos cuantos jóvenes cubanos emigrados que no pudiendo sobrellevar la crisis económica que afecta sobre todo a los inmigrantes, que ellos además pretenden acogerse a la Ley de Ajuste Cubano y aspirar a la Beca como vía inicial de solución a su problemática económica hasta que logren salir adelante. Me pregunto; ¿Es un Programa de Becas o un instrumento nuevamente fallido de manipulación política?

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