Recordando a Amelia Peláez

 

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Por María Antonia García Alonso

 

En mis viajes a La Habana nunca falta del itinerario una visita al Museo Nacional de Bellas Artes, el paso por el Salón dedicado a la pintura cubana es inevitable.

Entre luces, sombras, columnas, naturaleza muerta y los contrastes de sus vitrales disfruto la obra de esta mi gran inspiradora en mis primeros pasos por las Artes Plásticas, trazó mi expresión pictórica, indudablemente me muevo en ella y en otras influencias de las artes plásticas cubanas como lo son también Mariano Rodríguez y Wilfredo Lam. De ella aprendí el contraste del color, los trazos marcados y fuertes, la mezcla de lo moderno con las raíces cubanas más autóctonas.

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Nacida en Yaguajay (1896), localidad situada al norte de la ciudad de Sancti Spíritus en la zona central de Cuba. Es Amelia Peláez considerada la pionera del modernismo en Cuba. Estudia en la escuela de Bellas Artes San Alejandro,  viaja a los Estados Unidos donde estudió en el Arts Students Leage de Nueva York.  Importante en su desarrollo artístico fue sin dudas el viaje a Europa donde se establece en París, conservando y al mismo tiempo cultivando en sus lienzos la luz y los colores del Caribe, los de nuestra Isla. 

La pintura de Amelia se caracterizó por una personalidad muy propia, de gran colorido y versatilidad en el tratamiento de las formas y de cómo tratar  sobre todo la arquitectura de Cuba, la de La Habana, todo una mezcla de arte puro redescubriendo el estilo barroco muy cubano. Incursionó en el mural y en la cerámica.

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Tres ricas etapas definen su obra: una la académica, entre 1924 – 1927, la de su estancia en París y el modernismo, 1927-1934, y la tercera ya de regreso a Cuba, el desarrollo de toda una estética que la trasciende en la historia de las Artes Plásticas Cubanas, 1934-1968.

Muere Amelia en su tierra  en el año 1968, dejando una huella imperecedera con su rica obra, que trasciende  la historia del arte y cultura cubana.

Recodaba en aquella ocasión en el Museo Nacional de Bellas Artes de mi Habana, la magia de las formas y  los colores cálidos que un día me inspiraron.

 

 

 

 

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