Cubanos de Miami-Dade favorecen mejorar relaciones con la isla

La mayoría de los cubanoamericanos en Miami-Dade apoya restablecer relaciones diplomáticas con Cuba y eliminar todas las restricciones de viajes a la isla, de acuerdo con una encuesta que realizó la Universidad Internacional de la Florida (FIU) a mil residentes cubanos del condado.

Con respecto al embargo, el estudio reporta un virtual empate estadístico, casi 50-50.

Los resultados de la encuesta, que fueron publicados este martes, demuestra que los inmigrantes cubanos que han llegado recientemente y los más jóvenes están más interesados en una relación más fluida con la isla, que quienes arribaron en las primeras olas migratorias a partir de 1959.

La mayoría de los encuestados, el 68 por ciento, favorece el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba y el apoyo se mantiene sólido en todas las edades hasta los 70 años, después de los cuales disminuye significativamente. La cifra aumenta drásticamente entre los jóvenes (90 por ciento) y entre los votantes no registrados (83 por ciento).

La mayoría de los cubanoamericanos expresan un fuerte apoyo al mantenimiento o ampliación de las relaciones de negocios entre ambos países, en especial la venta de medicinas (82 por ciento) y de alimentos (77 por ciento).

Asimismo, el 71 por ciento de todos los encuestados cree que el embargo “no ha funcionado nada” o “no ha funcionado muy bien” pero solo el 52 por ciento favorece eliminarlo.

Aunque los jóvenes, quienes arribaron a los Estados Unidos a partir de 1995 y los votantes no registrados son quienes expresan mayor oposición al embargo, dentro de esos grupos se encontró también el mayor número de personas que respondían que el embargo funcionaba “bien” o “muy bien”, contradicción que no fue explicada por los autores del informe.

Sin embargo entre los votantes registrados, la relación se invierte y el 49 por ciento se opone a mantener el embargo, mientras el 51 por ciento lo apoya. Estas cifras son más ajustadas que las de la encuesta del Miami Herald publicada la semana pasada en la que el margen era de 56 por ciento-36 por ciento entre los votantes cubanos entrevistados.

La diferencia podría estar relacionada con el tamaño de la muestra utilizada por FIU, más representativa de la población cubana del condado que la del Miami Herald. La empresa encuestadora a la que se le encargó el estudio, Bendixen & Amandi, trabajó con una muestra más pequeña de 305 votantes cubanos y un margen de error de 4.6 puntos.

Según los directores del estudio de FIU, los profesores Guillermo J. Grenier y Hugh Gladwin, la creciente oposición al embargo responde no solo a “la frustración de los exiliados sobre la incapacidad de esta medida de generar cambios en la isla” sino también “al profundo cambio demográfico” en la composición de la población de origen cubano que reside en Miami. Actualmente, más de un tercio de todos los cubanoamericanos residentes en el condado de Miami Dade llegaron a partir de 1995.

El apoyo al embargo ha ido disminuyendo casi hasta la mitad desde que FIU comenzó a realizar estas encuestas en 1991. En ese año, el 87 por ciento de los encuestados estaba a favor de esta política, pero a partir del 2008 se hace más visible la tendencia opuesta, cuando el apoyo disminuyó hasta el 45 por ciento. La cifra escaló al 56 por ciento en noviembre del 2008 hasta que volvió a descender en esta encuesta. Un patrón histórico similar sigue el apoyo a los viajes sin restricciones, aunque el cambio en el tiempo no ha sido tan pronunciado.

En esta edición, el 69 por ciento de los encuestados y entre ellos el 58 por ciento de los votantes favorece la eliminación de las restricciones de viaje a todos los ciudadanos norteamericanos.

El 71 por ciento apoya la política “persona a persona”, que permite los viajes de ciudadanos norteamericanos por motivos religiosos, educacionales y académicos. En ambos casos, la actitud más favorable hacia estas medidas se encuentra entre los jóvenes (18-29 años), los inmigrantes más recientes y los votantes no registrados.

Pero en un resultado contradictorio, el 63 por ciento de todos los encuestados y el 70 por ciento de los votantes registrados, también está de acuerdo en mantener a Cuba en la lista de los países que apoyan el terrorismo, una de las condiciones que impide legalmente eliminar las restricciones de viaje. Solo la mayoría de los jóvenes entre 18 y 29, el 65 por ciento, cree que Cuba debe ser eliminada de esta lista que incluye a Irán, Sudán y Siria, lo que según los investigadores responde a que los cubanos quieren incrementar los contactos pueblo a pueblo sin dejar de hacer presión al gobierno.

La actual política migratoria hacia los cubanos cuenta también con un amplio respaldo. La política de “pies secos-pies mojados”, que da entrada al país a quienes pisan su territorio pero la impide a quienes son interceptados en el mar, es apoyada por el 63 por ciento en total, el 77 por ciento de los más jóvenes y el 71 por ciento de los votantes no registrados.

La Ley de Ajuste cubano obtuvo cifras aún más favorables, del 86 por ciento, a pesar de recientes llamados a “revisar” la ley y sus “abusos” por parte de representantes republicanos. Los resultados son consistentes en los distintos grupos pues tanto el 92 por ciento de los inmigrantes más recientes como el 64 por ciento de quienes llegaron entre 1959 y 1964 la respaldan, así como el 80 por ciento de los votantes registrados.

Estas dos medidas son la base del estatus especial que reciben los cubanos en el país, por lo que resulta lógica la popularidad de ambas. En Cuba esta ley es conocida como la “Ley Asesina”, pues según el gobierno, la ley estimula las salidas ilegales a través del estrecho de la Florida.

El voto cubanoamericano

El tema de Cuba sigue siendo central para los votantes cubanoamericanos en Miami-Dade. El 64 por ciento de los votantes registrados consideró “muy importante” o “moderadamente importante” la posición de un candidato político hacia Cuba a la hora de decidir su voto.

Sin embargo, el 53 por ciento estaría dispuesto a votar por un candidato que propusiera restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba. La distribución de las respuestas varía ostensiblemente por edad y año de llegada: solo el 41 por ciento de los votantes que llegaron en los primeros años de la década del 60 y el 34 por ciento de los mayores de 65 años dijeron que era “muy probable” o “algo probable”, frente al 62 por ciento de quienes salieron de Cuba después de 1995 y el 75 por ciento de los más votantes más jóvenes.

Asimismo, los votantes cubanoamericanos estarían dispuestos a apoyar candidatos que propusieran reemplazar el embargo con otras medidas como el apoyo a los trabajadores por cuenta propia (57 por ciento) o mayor presión sobre el gobierno cubano en materia de derechos humanos (81 por ciento). Según los autores del informe, las respuestas indican que los cubanos en el sur de la Florida respaldarían un cambio de la política estadounidense hacia Cuba, si incluyera medidas para continuar ejerciendo presión sobre el gobierno cubano para lograr cambios en el país.

Pero la comentarista de Radio Mambí y ex vocera de la Fundación Nacional Cubano Americana, Ninoska Perez Castellón, expresó su desacuerdo con esas cifras y afirmó que “en Miami, no existe un solo político que diga que se opone al embargo y salga electo”.

De acuerdo con los datos del estudio, solo el 34 por ciento de los votantes cubanos encuestados manifestaron haber votado por la reelección del presidente president Barack Obama en el 2012, lo que contradice a otros encuestadores que sitúan esta cifra alrededor del 48 por ciento.

Cambios políticos y económicos en Cuba

Acerca de la posibilidad de cambios políticos en Cuba, el 34 por ciento de los encuestados cree que nunca ocurrirán, frente al 13 por ciento que considera que ya están ocurriendo. La generación que salió de la isla entre 1959 y 1964 es la más escéptica: la mitad cree que nunca verán los cambios. Sin embargo, también la mitad, pero de todos los encuestados, sí prevé cambios en el futuro, en un período comprendido entre los dos años hasta una década, lo que ilustra la incertidumbre que rodea a la realidad política del país.

Con respecto a los datos del 2011, se nota una mayor disposición a invertir en la isla, si hubiera la oportunidad. En ese año, solo el 19 por ciento respondió que invertiría en Cuba, frente al 52 por ciento en esta edición. Los más entusiastas son, de nuevo, los jóvenes entre los 18 y 29 años, de los cuales el 72 por ciento dijo que sí, aunque es el grupo que cuenta con menos capital para ello. Recientemente, el gobierno cubano modificó la ley de inversión extranjera para flexibilizarla y algunos representantes del gobierno se han reunido con grupos de la comunidad cubana de la Florida para discutir este tema, pero todavía no ha habido un pronunciado oficial al respecto.

No obstante, los cubanoamericanos no parecen estar muy convencidos de que la liberalización económica mejorará la vida de los cubanos en la isla pues la mitad no cree que la oportunidad de abrir negocios privados vaya a producir ningún cambio.

La encuesta también confirma los resultados de otros estudios acerca de la distribución de los envíos de remesas. Solo el 48 por ciento respondió que envía dinero o tiene familiares que envía dinero a Cuba, pero quienes envían más dinero son aquellos que arribaron a partir de 1995—el 65 por ciento de este grupo respondió positivamente a la pregunta.

Otros estudios han ilustrado que este grupo es el que se involucra en más prácticas transnacionales (envío de dinero, llamadas, viajes) pues tiene más vínculos familiares en la isla, pero al mismo tiempo, es el grupo con menos recursos para ello.

Según Alejandro Portes, sociólogo de la Universidad de Princeton y un experto en temas de emigración, estás prácticas transnacionales tan intensas pueden incluso atentar contra la movilidad social de estos emigrados, quienes no logran ahorrar y capitalizar lo suficiente. El 46 por ciento de los encuestados de este grupo, dijo que, efectivamente, el estado de sus finanzas “no era bueno” o era “pobre”.

“El próximo año en Cuba” es un típico brindis de fin de año entre los exiliados en Miami. La encuesta preguntó sobre la disposición a regresar a la isla, si en Cuba ocurrieran cambios. Con un gobierno más democrático, el 32 por ciento dijo que podría regresar. Con mejoría económica, menos de la mitad, solo el 12 por ciento. Mientras tanto, el 43 por ciento por ciento espera lograr el “sueño americano”. Más de la mitad, el 52 por ciento, cree que ya lo hizo.

Esta encuesta telefónica incluye preguntas semejantes en cada edición por lo que permite seguir la evolución de las tendencias políticas de los cubanoamericanos en el tiempo. La selección de los entrevistados es aleatoria, lo que permite generalizar los datos hacia el contexto más amplio de la población cubana del condado con un margen mínimo de error, en este caso de 3.12 puntos porcentuales.

La encuesta, patrocinada por el Instituto de Estudios Cubanos, el Instituto de Investigación de la Opinión Pública, el Centro de Investigaciones del Trabajo y el Departamento de Estudios Globales y Socioculturales de FIU, recibió financiamiento en esta ocasión de Trimpa Group y la Open Society Foundation.

 

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