Cuba-Estados Unidos: ¿Es hora para el diálogo?

obama_cuba_usaLa Unión Europea está revisando su política hacia Cuba y próximamente abrirá un diálogo con las autoridades de la isla para establecer un nuevo marco de relaciones, según han dado a conocer autoridades de la UE.

Recientemente, en noviembre, 188 de 193 países representados en la ONU votaron por vigésimo segunda vez a favor del levantamiento del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba.

Por otra parte, en La Habana, dentro de pocas jornadas se reunirán más de 30 jefes de Estados de América Latina y el Caribe, convocados a la II reunión cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en lo que constituye otra manifestación de apoyo por parte de la comunidad hemisférica hacia Cuba y un reconocimiento a su soberanía.

Múltiples señales, pero Washington parece no pasar de las declaraciones públicas, del llamado que hizo el propio Obama a ser creativos y a actualizar la política hacia Cuba. La concreción de este cambio aún se espera.

Progreso Semanal está indagando, no solo entre nuestros lectores (mire hacia la columna derecha de nuestra página), sino también entre analistas políticos sobre su opinión en torno a la actual coyuntura. A todos les preguntamos: ¿cree Ud que es necesario el diálogo entre ambos gobiernos?

Mavis Anderson, miembro del staff del Latin America Working Group (LAWG)

El diálogo es el único camino que sacará a Estados Unidos y a Cuba del pantano en que han estado atrapados durante más de 50 años. Hay innumerables e importantes asuntos de interés común que pudieran tratarse sentándose a hablar uno con otro a los mayores niveles de gobierno. Nuestras dos naciones han demostrado que es posible realizar un diálogo respetuoso y productivo en temas técnicos tales como migración, servicios postales, interdicción a las drogas y otros. Avancemos y extendamos esas negociaciones para solucionar los principales asuntos entre nuestros dos países –y avancemos también hacia la normalización de las relaciones.  Es posible.

José Pertierra, abogado, cubano-americano radicado en Washington, EEUU:

La política de Washington hacia Cuba es una reliquia de la Guerra Fría. Fue impuesta en el año 1960 por el gobierno de los Estados Unidos para causar hambruna entre la población en la isla con el propósito de precipitar la caída del gobierno.  Era la época en que prevalecía la “teoría del dominó”.  Washington pensaba que la Revolución cubana arrastraría al resto de América Latina hacia al comunismo soviético, y por eso había que aplastarla.  Es una teoría desacreditada por los hechos históricos. Esa política de estado ahora es anacrónica.

La sostiene la inercia de la politequería washingtoneana.  Pero si hablas con los funcionarios estadounidenses sobre el bloqueo, te confiesan que ya es hora de pasar la página y normalizar las relaciones entre los dos países.  Lo que pasa es que, para Washington, Cuba no es prioridad.

El supuesto “lobby cubanoamericano” no es el responsable de la política de los Estados Unidos contra Cuba.  El poder de los grupúsculos en Miami es un mito.  La verdad es que ellos se benefician económicamente de la industria de “cambio de régimen”.

Es una industria multimillonaria en Miami, porque casi todos los millones de dólares que Washington le tiene presupuestado se quedan en Miami—repartidos entre varios grupúsculos de cubanoamericanos comprometidos más con el dinero que reciben de Washington que con la política que defienden.  Son unos dinosaurios que murieron hace años, pero que todavía no lo saben.

La verdad es que la mayoría de los estadounidenses y de los propios cubanoamericanos aspiran a una relación de normalidad entre los dos países.  Quieren visitar a Cuba, conocer a los cubanos, aprender un poco más sobre la cultura cubana que vibra en la isla, intercambiar ideas, dialogar, ir a un concierto de Ivette Cepeda en el Hotel Telégrafo, al estudio de Kcho en el Romerillo, a la Universidad de La Habana, a escuchar a Frank Delgado en El Sauce, o simplemente a tomarse un café en la Plaza Vieja.  Una relación tan normal, como la que tienen los Estados Unidos con México, con Argentina, con Brasil, con España o con … Vietnam.  Por eso, son tantos los que viajan diariamente en los vuelos chárter desde Miami al aeropuerto José Martí.

Una premisa que impide la posibilidad que el gobierno de los Estados Unidos establezca relaciones con Cuba es esa de asumir que debe negociar el levantamiento del bloqueo con “el palo y la zanahoria”.  La idea de que Cuba tiene que ceder y hacer concesiones de soberanía nacional a Washington, a cambio de la normalización. Cuba jamás ha negociado de esa manera, y nunca lo hará.  La soberanía nacional no es negociable. Igual que Washington impuso el bloqueo contra Cuba unilateralmente tiene que levantarlo sin injerencia en los asuntos internos de la isla.  Cuba no le pertenece a Washington, sino a los cubanos.

Otro obstáculo para el levantamiento del bloqueo son los presos.  Una condición necesaria para la normalización de las relaciones es que Cuba libere al preso estadounidense Alan Gross, pero también que los Estados Unidos liberen a Gerardo Hernández, a Ramón Labañino, y a Tony Guerrero.  Después de cumplir más de 15 años de prisión, Fernando González será liberado de la prisión a finales de febrero, sin clemencia alguna de parte del gobierno de los Estados Unidos.  Gerardo está cumpliendo dos cadenas perpetuas, más 15 años.  Sin que el Presidente de los Estados tome cartas en el asunto, Gerardo se tendría que morir dos veces hasta poder salir de la prisión de máxima seguridad donde ha estado encarcelado más de 15 años.

El Presidente Obama no necesita pedirle permiso al Congreso en Washington o a los grupúsculos de Miami para liberar a Gerardo, Ramón y a Tony.  La constitución de los Estados Unidos autoriza al Presidente a otorgarles clemencia ejecutiva y con un plumazo liberarlos.  Estoy seguro que ese gesto sería reciprocado inmediatamente por La Habana, y que el Sr. Gross podría inmediatamente reunificarse con su esposa, Judy, y su familia en Washington.

El mundo entero rechaza el bloqueo estadounidense contra Cuba.  El pasado octubre, 188 países miembros de las Naciones Unidas votaron a favor de una resolución para que los Estados Unidos elimine el bloqueo.  Solamente los Estados Unidos e Israel votaron en contra. Durante la última Cumbre de las Américas en el 2012, los presidentes de Colombia, Brasil, Argentina, Bolivia y otros declararon que esa será la última cumbre si no invitan a Cuba.  Irónicamente, la política estadounidense de aislar a Cuba ha terminado aislando a los propios Estados Unidos.

El Presidente Obama tiene la potestad para efectuar la liberación de los presos a través de una política de gesto a gesto, y esta es la mejor coyuntura para realizarlo.  Es el Presidente de los Estados Unidos.  Ojalá esté a la altura de su puesto, y abandone la política de hostilidad contra el pueblo cubano y (con la ayuda del Congreso) deje como uno de sus legados la normalización de relaciones entre los dos países.  Es lo que los propios estadounidenses quieren, y lo que anhelan los cubanos de buena voluntad en ambos lados del estrecho de la Florida”.

Carlos Saladrigas, empresario cubanoamericano y directivo del Cuba Study Group

Sin diálogo no pueden encontrarse soluciones. Me parece que hay una disposición por parte del gobierno del presidente Obama de procurar ampliar vías de diálogo con Cuba, pero ese camino esta fraguado de temores y peligros políticos para ambos gobiernos, muchos de los cuales no son infundados cuando se tiene en cuenta el historial de las relaciones (o falta de) entre ambos países.

El hecho de que la UE haya tomado este paso en su postura sobre Cuba reconoce que Cuba está en una coyuntura crítica y precaria en su proceso de cambio político y socioeconómico, y que necesita de políticas exteriores que faciliten, en vez de dificultar, estos procesos. Estos pasos tomados por la UE indudablemente tendrán impacto sobre la política exterior norteamericana.

Arturo López-Levy, cubanoamericano profesor de la Universidad de Denver, Colorado y directivo de Cuban American for Engagement

La necesidad de ampliar el dialogo entre Cuba y EE.UU (más allá de los temas puntuales sobre los que hoy conversan) existe independiente del estado de las relaciones entre Cuba y la Unión Europea. La revisión en Europa de su política hacia Cuba confirma la actualización de Bruselas ante los cambios que han tenido lugar en la isla. Todos los prisioneros de la primavera de 2003 fueron liberados, la reforma migratoria tuvo lugar, y la economía cubana avanza hacia un sistema mixto con un importante componente no estatal. Internacionalmente, Cuba preside la CELAC y desempeña un papel mediador en las negociaciones para finiquitar el conflicto civil colombiano.

A diferencia de Europa que ajusta su política a esas nuevas realidades, Estados Unidos reconoce retóricamente algunos cambios importantes en Cuba pero sus acciones se quedan cortas hasta de esa mínima retórica. La reciprocidad en Washington no ha pasado de decir que le gustan algunos cambios en la isla y conceder un poco más de visas y licencias para los contactos pueblo a pueblo. EE.UU tiene hacia Cuba una política más restrictiva que la que mantiene hacia Irán. Eso es irracional desde cualquier lógica de política exterior.

Cuba ya ha recogido los frutos bajos en el camino de las reformas y se adentra en un terreno más difícil. EE.UU tiene la posibilidad de facilitar u obstaculizar una mayor velocidad y amplitud en los cambios referidos a la inversión extranjera, las reformas constitucionales pendientes, y el contexto de la sucesión presidencial en 2018. Obama no puede eliminar el bloqueo debido a las restricciones congresionales ni tampoco puede imponer cambio alguno a Cuba pero hay acciones desde el ejecutivo y acuerdos negociables entre los dos países que proveerían  un ambiente de distensión y dialogo en el que políticas de acercamiento como las europeas, canadienses y latinoamericanas tendrían mayor impulso, libertad y efectividad.

Álvaro Fernández, periodista y director de Progreso Weekly/Semanal

Después de más de 50 años, hace mucho  que debiera haberse celebrado un diálogo entre los dos países en beneficio de ambas partes. Este hecho está subrayado por la reciente medida de la Unión Europea de una probable revisión de su política hacia Cuba, y de hasta exadversarios que tratan de acercarse a la isla. Una mirada más cercana al panorama facilita saber quién se está quedando fuera…

Es lógico y casi natural que EE.UU. y Cuba negocien entre sí; por supuesto, sobre una base de igualdad y con respeto mutuo. Su proximidad geográfica y traslape de hechos históricos lo hace aún más evidente.

¿Qué impide que esto suceda? Cuba está lista y más que dispuesta. EE.UU. parece estarlo también, pero algo se lo impide. Y creo que ese algo es una ausencia de liderazgo en este tema. Un temor a lo desconocido ha demorado una relación que puede abrir puertas que lleven a un mundo más allá de Cuba para EE.UU.

Y el liderazgo debe ser el del presidente de Estados Unidos. Lo más cerca que pudimos haber estado en el pasado reciente fue bajo Clinton. Sucesos, Torricelli y Helms-Burton impidieron el avance. Es más, posteriormente el asunto empeoró bajo George W. Bush. Obama prometió al llegar, pero no ha cumplido esa promesa –hasta ahora. Si va a hacer algo que le garantice un lugar en los libros de historia –en lo que se relaciona con nuestro hemisferio–, entonces el 2014 es el año para hacerlo. Se ha abierto una ventana para él. Tiene hasta noviembre para dar la bienvenido al aire fresco de nuevas ideas y rumbos.

Encuentro a Obama interesante, prometedor y al mismo tiempo inconcebible. Hace poco en Carolina del Norte, mientras visitaba la universidad estatal y al dirigirse a un público de estudiantes e importantes figuras del área en cuestiones de la economía, se quejó de manera elocuente acerca de la falta de ayuda que ha tenido por parte del Congreso desde su elección en 2008. Pero como le dijo al público ese día, para lograr lo que quiere está dispuesto a actuar solo siempre que sea posible. Estas fueron sus palabras exactas:
“En lo que pueda actuGar por mí mismo, sin el Congreso, voy a hacerlo y hoy estoy aquí para actuar…” Él debiera aplicar esa filosofía con relación a Cuba.

El presidente Obama no debiera esperar consenso en el Congreso acerca de Cuba. Actuar por sí solo y de manera deliberada acerca de Cuba forzaría la situación, y los miembros del Congreso seguirían sus pasos. De entrada, el presidente puede sacar a Cuba de la lista de países que patrocinan el terrorismo y permitir los viajes normales a la Isla por parte de todos los norteamericanos. Estas dos cosas por sí solas crearían una bola de nieve de hechos entre los dos países vecinos.

Lo único que se necesita para lograr esto es una firma del presidente que tiene que demostrar su liderazgo acerca del asunto.

Elena Freyre, Miembro de la organización FORNORM

Un dialogo respetuoso entre Los EstadosUnidos y Cuba debia haber tomado lugar desde hace tiempo.  La realidade es que la politica exterior de este pais en lo que se retiree a Cuba lleva demasiados años secuestrada por un grupo de extremistas radicales cubanoamericanos del Sur de la Florida llevados solo por un odio irracional hacia el sistema imperante en Cuba. Los Estados Unidos y Cuba deben y puedes resolver sus diferencias atraves de un dialogo respetuoso y abierto. Ya es hora.

(Tomado de progresosemanal.com)

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