Apuesta por un puente beisbolero cubano en Miami

Por María Antonia García Alonso

D94E23FC-15FC-4541-9E35-C195B4FE9E38_w640_r1_sLa entidad Somos Cuba Entertaiment Group ha sido protagonista de una gran iniciativa: traer a Miami, un estelar grupo de veteranos del equipo más querido y carismático- también el más ganador- de la pelota cubana INDUSTRIALES para celebrar los 50 años de existencia de este team.

La celebración  consiste en realizar dos encuentros uno entre ex jugadores del equipo residentes en Cuba vs ex jugadores del equipo residentes en Estados Unidos y un segundo juego contra una selección de peloteros del resto de las provincias. Sin embargo, no me sorprendió la noticia escuchada hace varios días, de que manos y mentes recalcitrantes y anticubanas de la ultraderecha radicada en Miami hayan intentado boicotear tan noble acción.

El llamado Consejo por la Libertad de Cuba o CLC son los autores, liderados por uno de sus ejecutivos Diego Suárez quien había declarado el pasado mes de julio en el canal 41 de Miami “Vamos a hacer todo lo posible porque el juego no se realice”. Vean ustedes la estirpe maligna de este señor. Hasta este momento el CLC y sus aliados han logrado el objetivo, no lo permitamos. Los organizadores informaron la suspensión de los encuentros, la Universidad Internacional de la Florida (FIU) declinó ofrecer su estadio de pelota para los días 10 y 11 de agosto. Mientras iniciaba la redacción de este artículo decidí que es  menester mencionar cual es la composición del CLC, lo que evidencia y esclarece el arrepentimiento de la (FIU), en su Comité Ejecutivo existen miembros de los monopolios empresariales cubanoamericano de Miami, ellos han presionado a toda costa para el freno de esta actividad, los mismos que presionan siempre para hostigar, bloquear y calumniar a Cuba para impedir la cristalización de sus  legitimos objetivos y derechos como país.

Recordaba por estos días las protestas y pataletas de padecimiento crónico, suscitadas por estos mismos actores cuando Jay-Zy Beyoncé visitó La Habana, cuando la organización de  eventos de índole cultural, las presiones desmedidas para  la negativa de visa a académicos cubanos a congresos científicos, la inclusión y mantenimiento de Cuba en esa lista de países patrocinadores del terrorismo, las multas a entidades que comercian con Cuba como la agencia turoperadora estadounidense American Express Travel Related Services Company utilizando la Oficina para el Control de los Activos Extranjeros ( OFAC por sus siglas en inglés ) del Departamento del Tesoro y como es obvio la suspensión del Juego del Equipo Industriales en la ciudad de Miami. Es el mismo escenario de siempre que ya nos cansa, que nos moleta demasiado, donde participan en la puesta en escena la señora feroz Ilena Ros Lehtinen, el oligofrénico señador Marcos Rubio, los bufones personajes de esta bochornosa obra, Lincoln y Mario Díaz-Balart.

Amigos lectores estamos en presencia de un nuevo episodio de agresiones contra los cubanos que debemos conocer y denunciar, de agresiones a esa gran comunidad cubanoamericana que necesita y reclama una reconciliación, que reclama un encuentro con la tierra que nos vio nacer.

Vivimos en el del siglo XXI, transita su segundo de decenio, los tiempos han cambiado, en Cuba se producen cambios claros y debemos poner la mirada más positiva en ello. Ya no tienen espacios estos descabellados ultraderechistas.

Yo siento pasión por mi país y por el beisbol, que veo, disfruto y entiendo desde mis años de infancia y que no juego por cosas de la vida.  Hagamos lo posible por ver en el terreno de pelota  un robo de base de Enrique Díaz, la recta de 90 millas del » El Duque», un doble play de Ordónez, un fildeo en bandeja de Javier Méndez allá en el jardín central, o los jonrones de Capiró y Medina para rememorar aquellos inolvidables partidos de Industriales en el Latino del Cerro.

Apuesto por construir un puente beisbolero, deportivo, cultural y económico entre Cuba y Estados Unidos entre todos los cubanos no importan donde estén, nos une lo más querido: la Madre Patria, eso sí, con respeto a la diversidad, a la tolerancia, a la autodeterminación de cada país por decidir su proyecto social. Apuesto por el bien de las dos naciones vecinas separadas  por algo más de 90 millas de aguas azules como el propio color que identifica al equipo Industriales. Apuesto por la celebración de ese ansiado y deseado juego de pelota en Miami, entre los mismos IDUSTRIALES DE CUBA.

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