Tampa como futuro socio comercial de Cuba

ERIC BARTON

FLORIDA CENTER FOR INVESTIGATIVE REPORTING

verfotoUn grupo de 38 líderes empresariales y políticos de Tampa viajó a Cuba a finales de mayo. Los visados de turistas les prohibían las reuniones oficiales. Pero no había duda de que el viaje tenía por objeto promover a Tampa como futuro socio comercial de Cuba.

En la última noche de la gira de cinco días, los miembros de la delegación se reunieron en el bar del Hotel Nacional de Cuba para ver la puesta de sol sobre el Estrecho de la Florida y tomar ron de 7 años de añejamiento.

Vince Cassidy estaba entre la delegación de Tampa. Fue con un propósito singular: Algún día Cuba se abrirá a los inversores estadounidenses. La adquisición de tierras será un embrollo. Las compañías de títulos —como la que Cassidy posee en Tampa— tendrán que investigar las enrevesadas historias de las ventas. .

Mientras Cassidy sorbía sus copas en el bar del hotel, no dejaba de pensar: “Tenemos un país extranjero a 90 millas de nuestras costas. No estamos haciendo negocios con ellos en estos momentos. Imagínense si estuviéramos”.

En silencio al principio, y ahora de manera bastante pública, la ciudad de Tampa ha cortejado a Cuba con la esperanza de convertirse en su futuro socio comercial. Los dueños de negocios hablan de la forma de extenderse a Cuba. Los políticos hacen viajes allí y se han manifestado contra el embargo.

Los esfuerzos de Tampa comenzaron en el 2002 con la visita de su alcalde. Un concejal de la ciudad siguió con múltiples viajes durante la última década, y en mayo la cámara organizó a un grupo de 38 políticos y empresarios.

Los políticos de Tampa hablan de ampliar los vuelos directos a La Habana. Quieren ser la sede de los cruceros que vayan a las ciudades cubanas. Y se imaginan el puerto de Tampa convertido en el principal centro de las mercancías que se dirijan a la isla una vez que se levante el embargo.

José Gabilondo, director del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de la Florida, dijo que los líderes de la ciudad de Tampa hablan de la explotación de la renuencia de Miami a planificar para el comercio con Cuba.

“Irónicamente, es posible que Miami sea la única ciudad importante de la Florida que no se está preparando activamente para un mayor trato con Cuba”, dijo.

Tampa está cometiendo un error, dijo Andy Gómez, experto en Cuba y ex investigador titular del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos de la Universidad de Miami. La deteriorada infraestructura del país no puede apoyar a las empresas a gran escala, y su sistema legal es tan corrupto que las empresas no tienen ningún recurso cuando las deudas no se pagan, dijo.

“Yo no sé ustedes, pero yo no quiero invertir en Cuba”, dijo Gómez. “¿Por qué Tampa corre ese riesgo con un país que está en ruinas?”

Un comisionado de Miami-Dade, Javier Souto, comparó los planes de Tampa de comerciar con Cuba con los países que han hecho caso omiso del embargo de EEUU. “No se preocupan por los derechos humanos, no se preocupan por la libertad de expresión, no les importa nada de eso, a estos otros países del mundo”, dijo. “Sólo se preocupan por el dinero”.

Patrick Manteiga, por su parte, habla sobre los empleos que Tampa incorporará. Es el director de La Gaceta, el diario de Tampa centrado en Cuba. Su abuelo fundó el periódico en 1922, después de pasar años como lector en las fábricas de cigarros de Ybor City, gritando las noticias del día a los trabajadores. Manteiga dijo que distribuye 18,000 ejemplares a la semana en 44 estados.

Manteiga ha publicado editoriales a favor de levantar el embargo. Ha viajado a Cuba. Se reunió con Fidel Castro y le pidió que le firmara una foto: la foto muestra el abuelo de Manteiga sentado con Castro ante una mesa rebosante de dinero recaudado para la revolución.

Los puntos de vista de Manteiga son comunes en Tampa, una ciudad que siempre ha sido menos adversa que Miami a la revolución de Castro. La población cubana de Tampa está compuesta en gran parte de descendientes de los trabajadores de las fábrica de puros que vinieron de la isla en el siglo XIX, y por una nueva afluencia de inmigrantes en las últimas dos décadas, dijo Arturo López-Levy, experto en Cuba de la Universidad de Denver. Ambos grupos apoyan el levantamiento del embargo en mayor número que los exiliados de 1960, de la era de la revolución de Castro, que son más propensos a haber sufrido la pérdida de bienes, asesinatos en masa y torturas a manos del dictador.

“Tampa no es pro-Castro, pero es una población que es más realista en cuanto a la eficacia del embargo”, dijo López-Levy. “Incluso quienes se oponen a los hermanos Castro no hacen del embargo de una prueba de fuego”.

En el 2002, el entonces alcalde de Tampa, Dick Greco, y 19 líderes empresariales, se dirigieron a Cuba. Greco, hijo de un inmigrante italiano, se había criado en la ciudad de Ybor. El viaje de Greco se cree que fue el primero de un alcalde de la Florida a Cuba en 40 años. Los cubanos de Tampa inundaron la oficina de Greco con llamadas telefónicas y correos electrónicos furiosos, especialmente después que el alcalde admitió que tuvo una reunión de cinco horas con Castro.

Pero Tampa se ha vuelto mucho más moderada desde entonces, dijo la concejal María Mulhern. Ella ha viajado a Cuba en tres ocasiones, la última con la cámara en mayo.

“Es cierto que la reacción ha sido fuerte y mordaz”, dijo Mulhern. “Pero puedo contar el número de personas que se han opuesto con una mano, y con no muchos dedos”.

Mulhern es uno de los varios políticos de Tampa que han pedido públicamente que se ponga fin al embargo. En abril, la representante federal Kathy Castor, demócrata de Tampa, se convirtió en el primer miembro de la delegación de la Florida en pedir el fin de esa política. Castor, que no respondió a las llamadas telefónicas para este artículo, también viajó al país en un viaje por separado en mayo. En un artículo publicado en su página web, Castor dijo que el país ha hecho reformas que le recuerdan “los históricos cambios económicos desde la década de 1980 en los países del antiguo bloque soviético, y en China y Vietnam en los últimos 25 años”.

Ahora, el Aeropuerto Internacional de Tampa está ofreciendo una serie de eventos sobre el patrimonio cubano, incluyendo degustaciones de sándwiches y bandas cubanas, para promover sus vuelos directos a la isla. Y los líderes empresariales están discutiendo abiertamente sus planes de expandirse un día a la isla. Entre quienes viajaron a Cuba como parte del reciente viaje de la Cámara de Comercio de la Tampa Metropolitana están el presidente del equipo de hockey Rayos de Tampa Bay, los ejecutivos de varios hospitales locales, y el presidente de la Universidad del Sur de la Florida.

Menos de un mes después de que la cámara de Tampa regresó de Cuba, el presidente de la Cámara de Comercio del Miami Metropolitano, Alberto Dosal, se negó a hablar sobre el tema, y en su lugar emitió una respuesta por correo electrónico que decía en parte: “Una vez que Cuba sea un país libre y democrático, la Cámara de Comercio del Miami Metropolitano se sentirá muy complacida de hacer comentarios sobre cómo hacer negocios con la Perla del Caribe. Hasta entonces, cualquier conversación sobre el tema es cuestionable y sería prematura”.

Cuando se le preguntó si Tampa se encuentra en una mejor posición para invertir en Cuba después del embargo, el presidente y director ejecutivo de la Cámara de Comercio de la Tampa Metropolitana, Bob Rohrlack, respondió: “Sin duda. Absolutamente”.

Rohrlack dijo que la junta directiva de la cámara ha estado hablando sobre la planificación del comercio con Cuba desde hace siete años. Las cámaras de comercio tienen generalmente prohibido involucrarse en la política, pero Rohrlack dijo que vio una oportunidad para Tampa. “La gente entiende que esta política de 50 años de antigüedad, es obsoleta”, dijo. “Es hora de empezar a pensar en lo que sucederá después del embargo”.

Originalmente, la cámara tenía previsto enviar a uno de sus miembros con otras cinco personas de la comunidad. Cientos de personas manifestaron su interés, y decenas se inscribieron. Rohrlack dijo que tuvieron que cortar el número a 38. “El interés fue creciendo, y al final tuvimos que hacer un corte”, dijo.

Durante el viaje, Rohrlack recordó conversaciones con residentes locales que se refirieron a Miami como una ciudad de política anticastrista, mientras que veían Tampa como un lugar que creció alrededor de las fábricas de tabacos de Ybor. “En Tampa hay una celebración de la diversidad de los cubanos”, dijo Rohrlack, “mientras que en Miami hay menos aceptación. Esto va a ser un buen augurio para nosotros cuando se abra Cuba”.

Tampa incorporará “al menos 5,000 puestos de trabajo del día a la noche” cuando eso suceda, calcula Manteiga, sentado delante de una pintura de su abuelo en la oficina de La Gaceta en Ybor City. Cuba no tiene almacenes para manejar los envíos masivos, por lo que los suministros tendrán que traerse de un puerto cercano hasta que puedan ser construidos. Las fresas de la Florida, por ejemplo, no pueden conservarse a granel en Cuba, lo cual significa envíos semanales desde el puerto de Tampa.

“Tampa ha sido la válvula de escape de Cuba por más de 100 años”, dijo Manteiga, y señaló que los pobladores de Ybor ayudaron a financiar la independencia cubana de España. “Va a ser lo mismo después que se levante el embargo”.

Como muchas personas de Miami, Mike Vidal se opone a cualquier trato con Cuba hasta que la isla realice grandes reformas. Entre ellas, Vidal desea recuperar la tierra que el gobierno de Castro le quitó a su familia, incluyendo la casa de su abuelo, parecida a un castillo, una mina de cobre, un rancho de ganado, y una milla de propiedad frente al reluciente mar.

Vidal, de 57 años de edad y técnico de computadoras, proviene de una familia con conexiones políticas: su abuelo fue presidente de la Cámara en Cuba y embajador ante las Naciones Unidas. Su padre fue asesor del presidente Fulgencio Batista.

“Me considero bastante moderado cuando se trata de Cuba”, dijo Vidal. “Pero cuando se trata de hacer negocios con Castro, o de viajar allí, yo no quiero ver que eso suceda hasta que devuelvan la tierra que les quitaron a las familias, la mía incluida. Que las paguen, o que nos las devuelvan”.

El Florida Center for Investigative Reporting es una organización informativa sin fines de lucro con el apoyo de fundaciones y contribuciones individuales. Para obtener más información, visite fcir.org. Public Insight Network contribuyó a esta historia y se puede encontrar en línea en publicinsightnetwork.org.

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