Senderos que se bifurcan

Por redacción nuevodebatecuba

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El artículo “Senderos que se Bifurcan” publicado por la revista católica Espacio Laical, ha sido cuestionado por los disidentes cubanos que se encuentran de gira por los Estados Unidos y Europa, gracias a las modificaciones de la política migratoria cubana, y han utilizado para ello los principales medios de comunicación de Miami, que lo catalogan de ser un trabajo parcializado y  convocan a escribir sobre otros temas de interés. Cabría preguntarse ¿interés, para quién?

Sus comentarios denotan desconocimiento sobre la revista porque ésta es hoy uno de los espacios en la red donde los trabajos que se publican  se caracterizan por una visión crítica sobre disímiles fenómenos de la realidad cubana. La diferencia radica en que están acordes a las principales preocupaciones  e intereses de la sociedad cubana y denotan objetividad en el cómo la población desea que se den estos cambios, desde adentro y sin la mano extranjera, y eso no significa ser oficialistas o estar parcializados, solo es ajustarse  a la realidad, solo es conocer la identidad del cubano,  los cubanos no desean perder la libertad de determinación de su futuro.

No digo que la disidencia no debe manifestar lo que siente o cree, pero cada vez se alejan más de los intereses de la sociedad civil que dicen “representar” y/o de los cubanos que vivimos  en la diáspora, porque el bloqueo es algo a lo que nos oponemos y pedimos su eliminación desde hace mucho tiempo. Su mantenimiento no ha hecho otra cosa que ir en sentido contrario de la política, que tanto ansiamos, de dialogo, entendimiento y mayor interrelación entre los cubanos de las dos orillas. Además, está más que demostrado que ha sido un fracaso.

Se impone un trabajo sobre este tema. Por ahora, los dejo con este artículo donde otros cubanos también se expresan.

El presente trabajo es el Editorial del número 2-2013.
Senderos que se bifurcan
Algunas personas, tanto cubanas como extranjeras, insisten en pedirle a importantes centros de poder en el mundo que desestabilicen al gobierno cubano, tomen medidas que pueden dañar fundamentalmente al pueblo de la Isla, y contribuyan a imponer en el país un modelo socio-económico-político que ha demostrado tener luces, pero también grandes sombras, sin discernir y consensuar seriamente la manera de atenuar estas últimas.
Cuba tiene muchísimo que cambiar, pero los protagonistas de esos cambios no pueden ser los centros de poder de ciertos países fuertes e influyentes. Cuba tiene muchísimo que cambiar, pero todo indica que la generalidad de los cubanos no desea un cambio al estilo del
ocurrido en muchísimos países de Europa del Este. La inmensa mayoría de los cubanos no pretende que el país se enrumbe hacia el destino de esa parte del mundo, ni que nuestros cambios sean por medio de una metodología similar a la aplicada allí.

Ciertamente merece gratitud que personas e instituciones de otros países se preocupen por la crisis que padecemos, hagan las críticas consideren pertinentes y brinden consejos acerca de cómo deberíamos conducir la nación para conseguir un mayor desarrollo social,
económico y político. Sin embargo, la mayoría de los patriotas cubanos, que abundan en buena parte de nuestra actual diversidad política, que lo hagan actuando como amigos que nos acompañan y no como jueces que nos condenan, ni como conspiradores que estén
dispuestos a llevarnos hacia destinos inciertos, que no emanen de la voluntad expresa del pueblo.
Esto último puede parecer una utopía, porque siempre han existido, y existirán, los intereses ideológicos, políticos y económicos; y tal vez jamás se renuncie a tratar de imponerlos, por la fuerza o subrepticiamente. No obstante, está comprobado igualmente que han existido y existen personas e instituciones que -sin renunciar a sus preferencias ideológicas, políticas y económicas- son transparentes y procuran que sus criterios e intereses participen por medio de un entendimiento y un acuerdo que ofrezca estabilidad a todos.
Por otro lado, para que esto sea posible se hace imperiosa una evolución política que sea capaz de ampliar el proceso de apertura entre con pensamientos patrióticos disímiles. Es necesario que juntos, y con una intensa participación del pueblo, podamos cincelar el
presente modelo social, con el propósito de adecuarlo a las demandas vigentes de la nación, sea un producto real de la voluntad general y se evite así que otros -en algún momento, aprovechando determinadas circunstancias- logren imponer un nuevo modelo que responda a intereses parciales y hasta puedan pretender secuestrar al país.
Para ello resulta obligatorio que la política oficial continúe evitando rigideces. Realmente pueden existir fundamentos que justifiquen ciertas inflexibilidades, pero a esta altura de la historia una hipertrofia de las rigideces puede precipitar al país hacia el abismo. Se hace ineludible el Estado, el gobierno y el Partido Comunista, se dejen interpelar por los criterios y proyectos, nuevos y patrióticos, que abundan dentro y fuera de sus filas, estén dispuestos a darles protagonismo, promuevan una síntesis de todas esas ideas, y faciliten el rediseño de nuestra República.
Tomado de La revista Espacio Laical 

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