El efecto Beyoncé (#Cuba y Estados Unidos)

Es tiempo de alinear la política estadounidense hacia Cuba con sus principios, afirma el autor de este artículo

Arturo López-Levy, Denver | 09/04/2013 10:11 am

beyonce_cuba.jpg.1000x297x1A veces suceden eventos que ilustran cuan desviadas están las relaciones Cuba-EEUU de lo que deberían ser. La pasada semana pasó por la Habana, rodeada de un mar de pueblo, la visita de los cantantes norteamericanos Beyoncé y Jay-Z. La pareja fue a Cuba a celebrar su quinto aniversario de bodas pero no pudo pasar desapercibida como posiblemente quisiera. Están en la cima de su carrera artística, y como me dijo mi sobrina adolescente Sophia, a quien trato de mostrarle la poesía de Bob Dylan en “Desolation Road”, ¿Cómo es posible tío que alguien no conozca a Beyoncé?

El hecho es que por alguna razón, probablemente asociada al intercambio cultural pueblo a pueblo, promovido por la administración Obama, Beyoncé y Jay-Z visitaron La Habana Vieja, monumento de la humanidad y compartieron con jóvenes cubanos en escuelas de Arte y Danza. La pareja comió en el restaurante privado La Guarida, que expresa los nuevos tiempos en la Isla. Hay un sector privado que crece y un ambiente mucho más tolerante hacia las diferencias de orientación social y religiosa, aun dentro del sistema de un solo partido. (El restaurante privado o “paladar” es la locación del filme cubano Fresa y Chocolate, una oda contra la homofobia y a favor del respeto a la diferencia).

Inmediatamente, las reacciones en EEUU no se hicieron esperar. Lo que debía ser un mero viaje a otro país, protegido por la constitución norteamericana, y la declaración universal de derechos humanos se ha convertido en un barullo político. El principal cabildero pro-embargo Mauricio Claver Carone arremetió contra el viaje acusando a Beyoncé de ser un instrumento de “propaganda castrista” por viajar a Cuba y “quitarle” cobertura a la gira de la bloguera opositora Yoani Sánchez por EEUU. Los congresistas cubanoamericanos Ileana Ros-Lehtinen y Mario Diaz-Balart han pedido información al Departamento de Tesoro sobre el viaje y la posible violación de la política de aislamiento contra Cuba. ¿Cómo fue que la política de EEUU, una gran potencia democrática, cayó en las manos de un sector tan intolerante y paranoico?

Mientras tanto los adolescentes le preguntan a sus padres dónde queda Cuba y por qué no se puede ir a un país con tan buena música a solo noventa millas. Si EEUU no es un país comunista ¿por qué se limitan los derechos de sus ciudadanos a viajar? La mayoría de los estadounidenses vuelven a chocar con la irracionalidad que es la política hacia Cuba, anclada en la guerra fría.

El efecto Beyoncé es un llamado a mirar de nuevo la política de EEUU hacia Cuba con la candidez de los adolescentes. Es difícil defender una política que pisotea los mismos derechos que predica. Después de la reforma migratoria cubana de enero que eliminó la mayoría de las restricciones del periodo totalitario para viajar; los cubanos, bajo un régimen comunista, tienen menos impedimentos legales para visitar EEUU que los ciudadanos estadounidenses para visitar Cuba.

Es tiempo de alinear la política estadounidense hacia Cuba con sus principios. Como dijo el presidente John Kennedy frente a la puerta de Brandemburgo en el momento más álgido de la guerra fría, “La libertad tiene muchas dificultades, y la democracia no es perfecta, pero nunca hemos tenido que poner un muro para encerrar a nuestro pueblo, previniéndoles salir”. Como dijo su hermano Bobby en memorándum al secretario de Estado Dean Rusk del 12 de diciembre de 1963, pidiendo eliminar las prohibiciones a los viajes: “la libertad de viajes es más coherente con nuestra visión de una sociedad libre y contrastará con el muro de Berlín y otros controles comunistas”. En el resto del mundo, EEUU ha predicado la libertad de viaje con el ejemplo.

Si Beyoncé y Jay-Z visitan al presidente Obama deben recordarle lo que el mismo dijo sobre el embargo en 2004: es una política irracional y “solo daña a la gente inocente de Cuba”. Como ha sugerido el congresista Sam Farr (D-CA) en una carta de varios miembros del congreso, el presidente debería convertir todas las categorías de viaje no turísticas a una licencia general. Eso reduciría los controles burocráticos que impiden a muchas personas interesadas en los contactos pueblo a pueblo visitar la isla. Interactuar con Cuba no debe ser un privilegio de los cantantes célebres.

Gracias Beyoncé y Jay-Z. Bienvenidos al club de los anatemizados y maldecidos por los que defienden una política no solo irracional sino también anti-norteamericana. El embargo no es solo contrario a los intereses de EEUU. Es una afrenta a sus valores democráticos.

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Un pensamiento en “El efecto Beyoncé (#Cuba y Estados Unidos)

  1. Por qué los Estados Unidos limita el derecho de sus ciudadanos a viajar a Cuba?
    Esto no es una violación de los derechos humanos de un gobierno a su pueblo?
    Por qué se les prohíbe HACER TURISMO A CUBA?

    Los intercambios culturales pueblo a pueblo deben seguir adelante. La cultura es un patrimonio de los pueblos, es su identidad nacional, son sus costumbres, sus historias, sus rituales, su forma de ser y de hacer. Cuba y los Estados Unidos son dos países en el que sus pueblos tienen mucho que intercambiar, tienen mucho que bridarle al mundo sobre la base del respeto a las diferencias ideológicas y la integridad territorial, sin injerencias en igualdad de condiciones. La cultura une a los pueblos, decía José Martí ” La música es el alma de los pueblos”.

    Beyoncé viajó a La Habana, un mar de pueblo la agasajó. Otros al igual que ella irán también.
    Amigos, los invito a reflexionar en este espacio de intercambio y debate

    Why the United States limits the right of its citizens to travel to Cuba?
    This is not a violation of human rights by a government to its people?
    Why are prohibited from sightseeing to CUBA?

    The people to people cultural exchanges should continue. Culture is a heritage of the peoples is their national identity, are their customs, their stories, their rituals, their way of being and doing. Cuba and the United States are two countries in which its people have much to share, have a lot to bridar the world on the basis of respect for ideological differences and territorial integrity, without interference on equal terms. The culture unites people, José Martí said “Music is the soul of the people.”

    Beyoncé traveled to Havana, a sea of ​​the people entertained. Others will like it too.
    Friends, I invite you to reflect on this space for exchange and debate

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