El esfuerzo por normalizar las relaciones Cuba-USA

Por Lorenzo Cañizares

De este tema ya se ha escrito mucho. Mi contribución en este artículo viene de una perspectiva personal principalmente durante mi involucramiento con el Comité Cubano por la Democracia durante la década de los1990.

A pesar de que este tema ya había salido a relucir mucho antes de los Noventas, en realidad no había recibido mucha atención fuera de algunos grupos en la comunidad cubana-americana. Es importante que recordemos que el embargo tiene una base económica. El embargo fue impuesto a Cuba como resultado de las nacionalizaciones de empresas y otras propiedades estadounidenses al comienzo de la revolución. Hoy en día, este aspecto es olvidado ya que la racionalización del levantamiento del embargo es puramente política enfatizando la necesidad de democratización en Cuba y respeto por los derechos humanos. Es importante también señalar que el embargo tuvo una repercusión negativa hacia los Estados Unidos cuando se compara que las sanciones a África del Sur y su apartheid eran mas leves que las impuestas a Cuba. Esto hizo que se viera un ángulo del embargo el cual convirtió a Cuba en una nación héroe dentro de la gran mayoría de las naciones del mundo como podemos ver en las votaciones anuales en las Naciones Unidas sobre el embargo a Cuba.

En los noventas empiezan a salir diferentes ideas de cómo resolver la tensión existente entre las dos naciones. El Comité Cubano por la Democracia (CCD) fundado en el año 1993 hace público que existen multitudes de cubanos que no comparten la línea “dura” de la mayor parte de las organizaciones cubanas del exilio, especialmente la Fundación Nacional Cubano Americana y otras organizaciones de la extrema derecha. El CCD cree que existía la posibilidad de aglutinar a los miembros del exilio cubano que tenían una visión moderada de como lidiar con el proceso cubano y eventualmente expandir esta visión dentro de Cuba.

Es importante poner todo esto en el contexto apropiado. En un artículo publicado en el Philadelphia Inquirer el 23 de diciembre de 1999, escrito por Clarisse Waugh, ella dice que la cobertura de los asuntos cubanos en la prensa norteamericana estaba dictada por la visión de la ultraderecha de la comunidad cubana, cuyos sus componentes, cegados por el odio visceral que le tenían a Fidel Castro, solo veían a Cuba como siendo gobernada por un monstruo. Esto no era ninguna noticia para la comunidad cubana del exilio pero sí lo era para la comunidad general norteamericana. Waugh expandió su punto educativo indicando que no todos los cubanos estaban ciegos de odio en referencia al gobierno cubano.

Yo fui uno de los cubanos exilados entrevistado para el artículo de marras. En ese tiempo yo era tesorero del CCD, el cual fue descrito por Waugh como una organización cubano-americana de Miami que abogaba por intercambios comerciales y culturales entre los Estados Unidos y Cuba, añadiendo que el CCD estaba en contra del bloqueo que prohibía la exportación de comidas y medicinas a la isla.

Durante ese tiempo sale a la palestra la idea presentada por varios cubanos, entre ellos yo, de que el embargo era la mejor excusa que se le podía dar a Fidel Castro para mantener el control político de Cuba. El concepto se desarrollaba de esta forma; todo problema que enfrentara Cuba en el campo económico era la culpa del embargo, nunca de la ineficiencia del sistema (el mismo Raúl Castro en un discurso a las Fuerzas Armadas en 1988 reconoció la realidad del uso del embargo como excusa), y en el campo social y político, el embargo proveía la posibilidad de tomar medidas represivas contra esos que organizaran en contra del gobierno revolucionario ya que estaban ayudando al enemigo.

Además, dentro de Cuba a muchos se les hacía difícil creer que el exilio cubano tuviera una buena voluntad hacia el pueblo cubano cuando aquel hace todo lo posible por mantener una política de sufrimiento económico donde lo que verdaderamente sufren son los “cubanos de a pie.” Lo contradictorio de esto es que ya en los 90’s no solamente en el CCD habían salido públicamente muchos otros cubanos con una visión distanciada del odio visceral, y que entendían la necesidad de buscar otra manera de relacionarse con sus compatriotas.

Este patrón de pensamiento tuvo mucho auge dentro del CCD, y aunque nunca se convirtió en posición oficial sí se convirtió en trampolín para otras visiones que se desarrollaron mas adelante. Por ejemplo, la misión estratégica del CCD publicada en el 2007, entre otras cosas, alienta apoyar a las fuerzas progresistas en los Estados Unidos para eliminar el embargo para que eso ayude a una transición democrática en Cuba. En ese documento, el CCD también hace mención de la necesidad de educar a los cubanos sobre el proceso democrático el cual no había sido nunca practicado por muchos cubanos ni de aquí ni de allá. El CCD promovía que los cubanos teníamos que aprender a dialogar sin matarnos, a negociar, y a entender cómo funciona el proceso electoral democrático.

A pesar de que el CCD tuvo cierto impacto en la década de1993-2003, en realidad no pudo mover las fuerzas necesarias dentro del gobierno estadounidense para acabar con el embargo aunque sí se consiguieron medidas que abrieron la puerta lo suficiente para convertir a los Estados Unidos en el segundo exportador de productos alimenticios a Cuba. Pero las medidas severas que imposibilitan el comercio en otros productos que pudieran desarrollar la economía se mantienen y se recrudecieron todavía más. Debemos recordarnos que el embargo hacia Cuba no sólo se cumple a través de compañías estadounidenses sino que también se le exige a compañías de otras naciones que quieran comerciar con los Estados Unidos , ue ellos también tienen que cumplir con la misma política de evitar el comercio con Cuba o ellos mismos sufren sanciones.

Hoy día, debemos reconocer el triunfo que obtuvo el CCD en abrir el camino a un cambio de visión hacia Cuba por el trabajo de una gran parte del exilio cubano. Hoy día, a través de diferentes encuestas, la mayoría de los cubanos-americanos reconocen que el embargo ha sido un fracaso y apoyan a los viajes de la comunidad exilada a Cuba. Muchos cubano-americanos están invirtiendo en propiedades y negocios familiares. Lo que esto demuestra es que el miedo político que se le tenía a la extrema derecha de la comunidad cubana se está disipando.

El futuro de Cuba tiene unas posibilidades brillantes. Mientras la comunidad cubano-americana progresa a pasos avanzados, también dentro de Cuba se sienten los clamores de un pueblo que pide apertura económica, social y política. Lo que lo hará todo posible es la combinación empresarial y el alto nivel educacional del pueblo cubano, proveído por el gobierno revolucionario cubano.

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